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Redes y comportamiento en los directorios: Claves para la sostenibilidad empresarial

En un contexto en el que la sostenibilidad se ha convertido en un imperativo estratégico y reputacional, comprender los factores que explican el desempeño ambiental y social de las empresas resulta fundamental. Los directorios, como estructura central en la toma de decisiones, cumplen un rol clave en la definición de estándares éticos y en la implementación de mecanismos de rendición de cuentas. A través de estas funciones, los boards inciden tanto en la huella ambiental de la organización, como en su impacto social, que abarca la relación con comunidades y trabajadores, y su conducta ética en el entorno social más amplio.

En este marco, un estudio publicado en European Research on Management and Business Economics, desarrollado por Erica Salvaj, profesora de la Escuela de Negocios de la Universidad de San Andrés, Julián Andrés Díaz Tautiva (Universidad del Desarrollo y Universidad Católica de Temuco) y Felipe Vásquez-Lavín (Universidad del Desarrollo y The Coastal Socio-Ecological Millennium Institute), analiza cómo las interacciones y aprendizajes entre directores influyen en el desempeño no financiero de las empresas, en particular en sus resultados ambientales y sociales. El trabajo se centra en el impacto que tienen los directores que participan simultáneamente en múltiples directorios, conectando a distintas organizaciones en redes corporativas, y cómo estas interactúan con la composición del board. 

Para examinar esta dinámica, los investigadores analizaron el desempeño ambiental y social de 522 empresas estadounidenses que cotizan en los índices S&P 500 y Nasdaq-100 durante los años 2016, 2018 y 2020. El estudio consideró características de los directorios, como su nivel de conexión con otros boards, el tamaño del directorio, su actividad, la independencia de sus miembros y la coincidencia entre el cargo de director ejecutivo y la presidencia del directorio. Además, evaluó el desempeño ambiental y social de estas empresas mediante la base de datos Bloomberg Environmental, Social and Governance, que incluye diversos indicadores, por ejemplo, gestión de emisiones, uso de agua y energía, impacto ecológico y residuos, así como salud y seguridad, prácticas laborales, relaciones con la comunidad y estándares éticos.

Los resultados muestran que las empresas con mayor centralidad en la red de directorios—una cualidad que facilita el acceso a información, recursos y capacidades de influencia—tienden a exhibir un mejor desempeño ambiental. Asimismo, el aprendizaje social opera como un mecanismo autocorrectivo: las organizaciones tienden a alinearse con estándares no financieros socialmente aceptados en respuesta a presiones externas y dinámicas de imitación dentro de la red. En cuanto a la estructura del directorio, una mayor actividad del board se asocia negativamente con el desempeño ambiental, aunque se relaciona positivamente con el desempeño social. Por su parte, el tamaño del directorio presenta una correlación negativa con el desempeño ambiental. 

Los investigadores sugieren que los directorios que se reúnen con mayor frecuencia enfrentan problemas más urgentes, por lo que la sostenibilidad ambiental no necesariamente aparece como prioridad. Asimismo, los directorios más numerosos podrían enfrentar dificultades para alcanzar acuerdos, especialmente en temas controversiales. De manera contraintuitiva, la independencia de los miembros del board muestra una influencia negativa sobre el desempeño ambiental y efectos mixtos en el social, lo que cuestiona la idea de que una mayor independencia garantiza un mejor gobierno corporativo: si bien los directores independientes suelen vincularse con un mejor desempeño económico, no necesariamente promueven mejores resultados ambientales o sociales. 

“La configuración estructural del directorio o sus redes es determinante para las organizaciones que buscan generar valor más allá de lo financiero. Estar integrado en redes de directores facilita el acceso temprano a prácticas emergentes, aumenta la visibilidad y genera presiones de imitación que favorecen la adopción de estándares de sostenibilidad. Sin embargo, una imitación conformista, que responda solo a presiones externas, puede limitar la innovación comprometida con la sustentabilidad”, señala Salvaj. La profesora de UdeSA agrega que, en contextos donde las redes corporativas están más fragmentadas, como ocurre en Argentina, estos mecanismos podrían operar de manera diferente, lo que abre un espacio para investigar el contexto local. En síntesis, concluye que la estructura relacional de las organizaciones puede condicionar sus resultados.

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