“Perspectivas de Pobreza y Desarrollo Humano”: Una conferencia organizada por el Centro de Estudios para el Desarrollo Humano de la Universidad de San Andrés y la Universidad de Yale


Importantes académicos de ambas universidades debatieron ideas, conceptos y reflexiones. 

 

 

El Centro de Estudios para el Desarrollo Humano de la Universidad de San Andrés coordinó la Conferencia “Perspectivas de Pobreza y Desarrollo Humano” junto con la Universidad de Yale, en el marco de la firma del “Fox Fellowship” del centro Mac Millan perteneciente a la institución norteamericana. La jornada consistió en diversas ponencias y debates expuestos por una gama variada de académicos, investigadores y profesionales, quienes reflexionaron sobre las múltiples dimensiones que contempla la temática del desarrollo humano. Las siguientes líneas sintetizan algunos conceptos que merecen la pena ser destacados, así como el detalle de sus expositores.

 

La jornada fue inaugurada por el profesor de economía y negocios de la Universidad de Yale y fundador de Y-Rise, Mushfiq Mobarak. El investigador enfatizó la necesidad de comprender los motivos por los cuales los comportamientos con impacto social positivo no pueden ser adoptados individualmente para desarrollar políticas públicas eficientes. En cambio, Mobarak sugirió estudiar el efecto de dichas políticas mediante investigaciones de carácter aleatorio. Según su exposición, la aleatoriedad permite analizar los efectos desde distintas disciplinas y ayuda a alcanzar una solución más acertada a los problemas sociales actuales.

 

El primer panel estuvo centrado en “economía familiar y desarrollo infantil temprano”, y fue coordinado por Mariano Tommasi, director del Centro de Estudios para el Desarrollo Humano (CEDH). Tommasi realizó una exposición sobre la importancia del rol de la familia en la constitución de las brechas existentes entre las personas con distintos niveles de ingreso. Con inequidades que se llevan adelante desde el periodo de gestación, el investigador resaltó las desventajas estructurales con las que nacen los niños de las familias más pobres, que tienden a continuar a lo largo de todo el ciclo de vida. Entre ellas, Tommasi destacó la existencia de problemas nutricionales, dificultades para acceder a servicios de salud y educativos de calidad, y las continuas modificaciones en las estructuras familiares. Asimismo, el investigador resaltó que cualquiera de las desventajas mencionadas, sumadas a situaciones de hacinamiento y ambientes expuestos a la contaminación ambiental, muchas veces impiden a los niños que nacen en familias más pobres lograr su potencial de desarrollo. El economista destacó: “La literatura sugiere que la estructura familiar es muy importante en el desarrollo de los niños, así que desde el CEDH estamos trabajando en caracterizar, a nivel descriptivo, algunos aspectos de la estructura familiar en distintos entornos socioeconómicos”. Asimismo,  Advirtió que la probabilidad que tienen los niños que nacen en sectores desfavorables de morir antes de los 50 es muy alta en comparación con el resto, al igual que las probabilidades que enfrentan de abandonar el secundario y de tener hijos durante la adolescencia. 

En línea con la presentación del doctor Tommasi, Costas Meghir, profesor de economía de la Universidad de Yale y especialista en distribución del ingreso y economía del desarrollo, abordó la desigualdad en la evolución del desarrollo infantil, presentando diversos resultados de investigaciones desarrollados en Colombia que hacen hincapié en el lenguaje, las habilidades cognitivas y los extremos económicos de la sociedad. Joanne Tan, especialista en economía de la educación y economía aplicada, aportó al panel de economía familiar y desarrollo infantil temprano agregando que la movilidad social no es un problema geográfico, sino que se trata, principalmente, de un problema de segregación con un efecto negativo en el largo plazo. Finalmente, Tony Sheldon, profesor de cátedra y director ejecutivo del programa titulado “Program on Social Enterprise” en la Universidad de Yale, se concentró en demostrar el modo en que ciertas condiciones afectan la comunicación entre el mundo de la academia y la gestión pública. A la luz de sus declaraciones, el especialista en desarrollo internacional propuso distintas prácticas para mejorar el vínculo y la coordinación entre ambas esferas y, de este modo, lograr una colaboración mutua y permanente en el tiempo. Sostuvo que logrando tal colaboración, la idiosincrasia del proceso de aprendizaje en la implementación y diseño de políticas de desarrollo permitiría reflejar visiones comunes sobre el abordaje de distintos temas, acuerdos sobre las soluciones a los problemas por resolver y cuál es el cuerpo de evidencia relevante (por ejemplo, a través de errores y fallas de las que se puede rescatar lecciones comunes). De acuerdo con Sheldon, el “Graduation Approach”, según es comúnmente llamado, considera una metodología que actualmente se está implementando de a poco en hogares de altos niveles de pobreza para recibir apoyo de distintas organizaciones y/o de los gobiernos.

El siguiente panel abordó la temática de innovación, empresa social y alivio a la pobreza y fue liderado por Gabriel Berger. Comenzó la exposición Kate Cooney, profesora en Social Enterprise y administración. Conney aprovechó su espacio para definir a las SEs (Social Enterprises) como organizaciones híbridas que responden a una lógica de negocios más tradicionales pero que, a su vez, poseen un interés filantrópico con el que orientan el manejo de sus recursos humanos. De igual importancia, Nataliya Langburd Wright, estudiante doctoral de la Universidad de Harvard Business School, expuso acerca del impacto de la economía digital a la hora de resolver problemáticas sociales.

Consecuentemente, Claudia Valeggia oficio de chair de la sesión “Perspectives on Poverty”, en la que investigadores provenientes de distintas disciplinas (como la historia o las literatura) expusieron las diversas maneras en las que este tema también se trabaja desde sus áreas de expertise. Doctora argentina en comportamiento animal, y profesora de antropología en Yale, expresó: “La pobreza es un problema multidimensional, donde cada aspecto debe colocarse en su lugar como en un cubo Rubik, y cada programa que se implementa tiene efectos múltiples que hay que tener en cuenta.”

La primera exposición estuvo a cargo de Luz Horne, profesora de UdeSA y doctora en Literatura brasileña e hispanoamericana. En una exposición que buscó movilizar las creencias más arraigadas en el público presente, la investigadora llevó adelante una  presentación acerca de las representaciones sobre la pobreza que existen en la literatura contemporánea y el cine. A continuación, invitó a los participantes a realizarse distintas preguntas: “La representación artística de la pobreza tiene un gran potencial político, pero es a veces controversial y genera múltiples preguntas: ¿cuál es su objetivo real?, ¿es necesario?, ¿nos enseña o nos confirma lo que sabemos?, ¿cuáles son sus consecuencias?, ¿naturaliza la pobreza, la estereotipa?, ¿cómo puede ser el arte una herramienta para el cambio?”. Interpelando a la audiencia sobre sus propias creencias, la investigadora busco así “generar debate acerca del estatus y del potencial del arte”. 

Por su parte, Tommy Murphy, doctor en Economía y profesor de UdeSA, explico: ”Cuando el objetivo es medir la pobreza, tenemos que pensar en algo básico: debe ser una canasta que nos permita cubrir las necesidades básicas, teniendo en cuenta las especificidades de cada región, para poder construir un índice de subsistencia comparable en el tiempo y el espacio que nos muestre cómo fueron las condiciones de vida de los “no excepcionalmente desafortunados”.

 

Por último, David Bargueño, diplomático estadounidense, realizó una exposición que en la que fue fundiendo experiencias de su vida profesional y académica, con diversas vivencias en Estados Unidos, Sudáfrica y Brasil. En su discurso hizo especial hincapié en la importancia de la rendición de cuentas o accountability al momento de trabajar para el pleno desarrollo humano de todas las personas, dado que este tema resulta de fundamental importancia para entender las dinámicas de corrupción en distintos países que muchas veces minan el potencial que las sociedades poseen. Aseguró que la corrupción es un tema que debe tenerse en cuenta siempre que quiera realizarse un correcto análisis sobre pobreza. 

 

Como cierre de la jornada, Eduardo Fernandez Duque, antropólogo y profesor de la Universidad de Yale, presentó al investigador y profesor de San Andrés y PhD en economía, Walter Sosa Escudero. A sala llena, el autor del libro “Big Data”, explico: “Big Data es como el sexo en la adolescencia: todo el mundo habla de eso, pero nadie sabe muy bien de qué se trata”. Luego de una breve introducción en este tema, el Dr. Sosa Escudero expuso sobre las implicancias del uso de Big Data en Políticas públicas y las posibles implicancias que su uso podría tener en temas como la medición de inflación o la construcción de índices de pobreza. Asimismo, enfatizó  que hay que ser cuidadoso al momento de usar las técnicas de Big Data, ya que muchas veces la masividad de datos no es el equivalente a tener información relevante. Por último, el expositor contó un proyecto particular que se está llevando a cabo en la ciudad de Córdoba, donde se utilizaron conocimientos y herramientas de Ciencia de Datos para poder medir las desviaciones y mejorar el servicio de transporte público en dicha ciudad.

 

La Universidad de San Andrés recibió el el día 18 de octubre de 2019 a académicos, investigadores y profesionales de grandes trayectorias, quienes abordaron la temática del desarrollo humano desde diversas disciplinas, paradigmas, conocimientos y experiencias. Pese a la multidisciplinariedad, todos los profesionales concedieron una misma visión común: la pobreza tiene distintas formas de medirse, de verse y entenderse, por lo tanto, cada propuesta y análisis contribuye a desgranarla y, eventualmente, a encontrarle una solución.

 
Viernes, Diciembre 6, 2019