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Melina Masnatta: “Educar es liderar, y la inteligencia artificial nos devuelve a lo esencial del rol docente”

En el marco del Congreso Internacional Innova Educa 21, organizado por la Universidad Siglo 21, se desarrolló el panel “Tecnohumanismo: rompiendo el molde: estandarización vs personalización”, que reunió a referentes de la región para debatir cómo aprovechar la tecnología en los procesos educativos sin perder el componente humano.

IA y Negocios

El encuentro, moderado por Leonardo Medrano, contó con la participación de Denise Abulafia (Ticmas), Thiago Paiva (especialista en EdTech) y Melina Masnatta, profesora de la Escuela de Negocios de la Universidad de San Andrés e integrante de la Iniciativa de Inteligencia Artificial y Negocios, quien aportó una mirada crítica y humanista sobre el uso de la tecnología en la educación.

Repensar la promesa de la personalización

Para Masnatta, autora del ensayo Educar en tiempos sintéticos (Ed. Galerna), la discusión sobre la personalización del aprendizaje requiere matices y reflexión.

“Hay un poquito de falacia en la promesa que es siempre permanente, desde que Skinner propuso la máquina de enseñar en 1958”, señaló. “El desafío es ponernos de acuerdo en qué interpretamos por personalización y para qué queremos que suceda. El espacio educativo busca articular y traer un sentido común, ciertos marcos de actuación, compromisos y formas de vincularnos con lo real a través de lo digital”.

Su intervención propuso ir más allá del entusiasmo tecnológico para poner el foco en la intención pedagógica detrás de cada innovación. “Si llevamos la personalización al extremo, ¿cuál es el lado B de ese extremo?”, se preguntó. “Y si no lo llevamos al extremo, ¿cómo podemos usarla desde un lugar potente y poderoso?”.

GPT a medida: inteligencia artificial con propósito

Durante el panel, Masnatta compartió una experiencia desarrollada en la Universidad de San Andrés, donde los estudiantes, junto a un profesor de management, customizaron un modelo de GPT para generar trazabilidad sobre sus aprendizajes.

“Frente a una pregunta relativamente simple como ‘¿Qué es una empresa?’, el GPT personalizado podía identificar la perspectiva de cada estudiante —si era más cultural, social o económica— y, desde ahí, ofrecer un recorrido propio de pensamiento y reflexión”, explicó.

La iniciativa permitió a los alumnos detectar sesgos, puntos ciegos y estilos de pensamiento, generando una experiencia de aprendizaje más profunda y personalizada.

“La personalización debería ir en ese sentido”, destacó Masnatta, “potenciando los estilos de aprendizaje de manera ágil, sin que los docentes necesiten saber programar, y permitiendo adaptaciones que van desde simulaciones hasta ejercicios diversos”.

Del tecnohumanismo a la tecnoferencia

Masnatta también introdujo el concepto de “tecnoferencia”, que alude a cómo las tecnologías pueden interferir en las relaciones humanas cuando no se las diseña o utiliza de forma consciente.

“Tenemos que aprovechar los espacios educativos para diseñar el aula desde la identificación de problemas y la generación de soluciones que promuevan una relación con la tecnología —y entre los humanos— mucho más potente”, sostuvo.

Desde su mirada, el desafío actual no es solo de acceso o infraestructura, sino cultural y ético: cómo y para qué usamos la tecnología. En ese sentido, resaltó el rol clave de los educadores como líderes del cambio.

Educar como acto de liderazgo

En el cierre del panel, Masnatta sintetizó su visión en una frase que condensa su enfoque sobre educación y liderazgo:

“Educar es liderar, y lo que debería pasar con esta inteligencia artificial es que volvamos, como educadores, a hacer lo que hacemos y hacemos muy bien: educar”.

Con esta afirmación, la especialista invitó a repensar la inteligencia artificial no como sustituto, sino como aliada del aprendizaje humano, capaz de ampliar el alcance de la educación sin perder su esencia.
 
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