Máximo Rivi, estudiante de Humanidades, ganó el Segundo Concurso de Escritura "Viajes y palabras"


“Dolor de huecos”, un poema escrito por Máximo Rivi, estudiante de la Licenciatura en Humanidades, recibió el primer premio del Segundo Concurso de Escritura "Viajes y palabras", que organizó el Centro de Escritura Universitaria de la Universidad.

En tanto, los relatos “Medios de transporte”, de Federico Vicente, estudiante de Abogacía; y “Vuelo directo: ¿negocio o placer?”, de Federico Ariel Sivak, alumno de Economía y Abogacía, obtuvieron la primera y segunda mención del certamen.

“Cada vez que escribo algo deliberadamente, sin usar la emoción como viento que guíe mis impulsos creativos, el producto es inferior a lo que resultaría de una inspiración pasional. Escribo poesía porque me di cuenta que todavía no tengo la disciplina para escribir algo más largo manteniendo la misma intensidad. Escribo, por lo general, cuentos que voy armando en una cartulina que pego en la pared de mi cuarto donde escribo alguna que otra idea para no olvidármela”, contó Máximo.

Hasta ahora el libro que “más impacto tuvo” en él fue On the Road, de Jack Kerouac. “No creía en el mito de que un libro te puede ‘cambiar’, pero en retrospectiva noto un antes y un después desde ese verano que lo leí en el sur”, dijo. También le “encantaron” Catch-22, de Joseph Heller; Crimen y Castigo, de Dostoevsky; 1984, de George Orwell; y Fear and Loathing in Las Vegas, de Hunter S. Thompson, entre otros.

Federico Vicente, alumno del quinto año de Abogacía, escribe cuando le “surge alguna idea. No es algo que busque ni que fuerce, sino que lo plasmo cuando siento una inspiración. Cuando no tengo nada que contar o expresar, simplemente leo”, explicó.

Y cuando lee toma los libros de Jorge Luis Borges, Paul Auster, Milan Kundera, Ítalo Calvino, John M. Coetzee y Martín Kohan. “Dentro de ellos, y alguno más que seguramente olvide, elegiría a Kohan, Coetzee y Borges por la contundencia de su escritura. Son autores que en pocas palabras describen y dejan de describir muchísimo, juegan tanto con lo que dicen como con lo que prefieren silenciar. Juegan también con la convencionalidad y contingencia del lenguaje, y de todo lo creado por el hombre. Y, así, juegan con la persona que los lee. Te dan libertad de interpretación, te obligan a seguirlos y luego te hacen replantear si los estás siguiendo bien, si hay una única forma de acompañarlos en su relato o si es todo meramente coyuntural y depende, al fin y al cabo, del lector”, sostuvo.

En cambio, Federico Sivak afirma que no busca a la escritura sino que le llega. “Puedo pasar cierto tiempo sin escribir, pero de pronto surge una idea y paralizo cualquier otra actividad para desarrollarla. Además de narraciones –agregó– suelo escribir ensayos, un género que me apasiona. Y muy de vez en cuando incursiono en lo que se podría denominar poesía, aunque es una palabra que impone respeto”.

“¿Qué me llevó a participar de este concurso? Como universidad, San Andrés no solo ofrece una cursada que en términos académicos es excepcional, sino que también fomenta la participación en otras actividades complementarias a las clases. He tenido la oportunidad de presentarme anteriormente a otros concursos de escritura; también a desafíos de matemática y simulacros de juicio por jurados. En particular, los concursos de escritura sirven como excusa perfecta para distenderse por un rato de las materias y producir una pieza original en la que volcamos aspectos que hacen también a nuestra realidad de alumnos y personas”, opinó Federico, estudiante de Economía y Abogacía.

Lunes, Noviembre 9, 2015
Centro de Escritura Universitaria