Buscador UdeSA

Filtrar búsqueda por categorías

La modernidad también se diseñó en Argentina

diseño-muebles

A lo largo del siglo XX, el diseño moderno se consolidó en Argentina como un campo dinámico atravesado por diálogos entre influencias internacionales y desarrollos locales. En 1961, Interieur Forma, una de las empresas líderes en muebles y diseño de interiores, se convirtió en la licenciataria de Knoll International, la compañía estadounidense de mobiliario. A pesar de que la alianza se mantuvo vigente durante más de seis décadas, Interieur Forma parece estar ausente de la historia oficial de la empresa norteamericana y, en la historiografía del diseño argentino, ha tendido a ser interpretada como un producto importado.

En un artículo reciente publicado en el Journal of Design History, Verónica Devalle, profesora del Departamento de Humanidades de la Universidad de San Andrés, y Carolina Muzi, investigadora de la Universidad Nacional de Avellaneda y de la Universidad Nacional de La Plata, indagan sobre las redes transnacionales que hicieron posible esa asociación. A partir del análisis de fuentes históricas y entrevistas con las familias fundadoras de Interieur Forma, las autoras reconstruyen la historia de la empresa argentina. Como punto central, argumentan que la producción del diseño depende en gran medida de las tecnologías disponibles y del contexto social en el que se desarrolla.

En la década del 60, la empresa argentina dejó de vender sus diseños propios a clientes independientes para orientarse a la producción para grandes corporaciones norteamericanas que se habían instalado en el país. Interieur Forma recibía y ejecutaba los planes de diseño de Knoll a través un sistema de producción basado en una red estable de talleres y pequeñas fábricas proveedoras. En este contexto, Devalle y Muzi sostienen que si bien en la alianza una de las partes aportaba determinados elementos y la otra contribuía con otros, la relación está atravesada por asimetrías. Si bien ambas partes formaban parte de la misma alianza, ocupaban lugares diferentes tanto dentro de la cultura corporativa de Knoll como en el panorama geopolítico del diseño moderno. De todos modos, afirman que el intercambio de saberes y prácticas benefició a ambas empresas. 

“No hay diseño sin la capacidad material de producirse en las fábricas, sin las personas capacitadas”, explica la profesora de Diseño UdeSA Verónica Devalle. Knoll encontró en Argentina un suelo fértil para producir, en el marco de las políticas desarrollistas promovidas por el gobierno de Arturo Frondizi. La apertura de la economía a la inversión extranjera en sectores estratégicos favoreció el desarrollo de una fuerza de trabajo calificada, lo que dio lugar a una clase media urbana con nuevos patrones de consumo. 

Además, la firma argentina tuvo una participación activa en eventos artísticos y culturales, así como en asociaciones profesionales de arquitectos y diseñadores, actuando como un “agente de transformación cultural”, en palabras de las investigadoras. Knoll encontró en Interieur Forma un aliado que ya compartía su estilo y lenguaje técnico mientras que Interieur Forma adquiría nuevas tecnologías esenciales para poder producir muebles localmente. Bajo ese contexto, la industria de los muebles experimentó un notable crecimiento y Buenos Aires se convirtió en un centro clave para el diseño para empresas del Cono Sur. Según las investigadoras, las políticas desarrollistas facilitaron que propuestas hasta entonces restringidas a pequeños grupos cercanos a la vanguardia moderna fueran aceptadas por un público más amplio. El diseño se consolidó así como un “aliado ineludible de la industria y del crecimiento económico en nuestro país”, según señala Verónica Devalle.

Si te interesa este tipo de contenidos, suscribite a nuestro newsletter mensual.
¡Dejanos tu mail!