Hiperconectados: juegos en red y videollamadas a toda hora

Durante la cuarentena, los chicos mantienen su vida social por intermedio de las pantallas, que se convirtieron en grandes aliadas, hasta para organizar pijamadas virtuales.


María Paula Etcheberry
La Nación

Cada vez que Tomás Berner Rizzolo, de 9 años, recibe un link con la tarea del colegio, llama a uno de sus amigos por Google Hangouts y resuelven los ejercicios juntos. Mientras tanto, Felipe, su hermano de 12 años, se conecta para jugar online con su grupo de amigos. Desde su habitación, Mora, ya cerca de cumplir 15 años, pasa horas enteras hablando por videollamada con amigas. "Van de la tele a la Play. Hablan con uno, con el otro. Hay llamadas a toda hora. De día y de noche", resume Pía Berner Rizzolo, madre de los tres chicos.

Durante el aislamiento obligatorio,la tecnología sirvió como herramienta para que niños y adolescentes pudieran seguir manteniendo sus vínculos sociales con amigos, compañeros y familia. Las videollamadas, los juegos online en grupo, las pijamadas virtuales y los Netflix Party son algunas de las opciones que cobraron impulso en los más de 130 días de cuarentena.

Entre clases virtuales y encuentros con amigos, el uso de las pantallas es constante y continuo. Solo se apagan cuando los chicos duermen. Incluso cuando están solos en su habitación, están expuestos a una cámara y rodeados de otras personas. Al ser la única forma de comunicarse con familiares y amigos, el contexto forzó a muchos padres a aceptar una mayor flexibilización en el uso de pantallas, antes restringidas. Para los especialistas, la tecnología fue un recurso importante para preservar las relaciones sociales de los menores, aunque también puede alterar la dinámica familiar.

"Con la pandemia crecieron las formas de comunicación sincrónicas y privadas. Hubo un efecto positivo para los jóvenes que pudieron recurrir a la tecnología. Pero lamentablemente no todos los jóvenes tienen acceso a una buena conectividad. Hay mucha desigualdad. Otro problema es que las instituciones educativas no estimularon el uso social de las herramientas de videoconferencia. No hay recreos virtuales por Zoom", observa Alejandro Artopoulos, directivo del Centro de Innovación Pedagógica de la Universidad de San Andrés.

María Paula Etcheberry
Martes, Agosto 18, 2020