
El debate sobre la saturación electoral en Argentina, con su calendario cargado de comicios nacionales, provinciales y municipales, se instala cíclicamente en el centro de la escena política. La repetición de visitas a las urnas en lapsos cortos de tiempo, ¿genera un hartazgo que desincentiva la participación ciudadana?
En diálogo con Cadena 3, Diego Reynoso, director del Laboratorio de Observación de la Opinión Pública de la Universidad de San Andrés, puso la lupa sobre esta disyuntiva, reconociendo un factor de "agotamiento" pero destacando una virtud central en la separación de fechas.
"Sí, ir a votar muchas veces agota. Puede ser que eso de alguna manera tenga un efecto en la desafección política de la gente", admitió Reynoso sobre la sensación que atraviesa a parte del electorado. Sin embargo, aclaró que los ciudadanos atribuyen "importancias relativas y diferentes" a cada una de las instancias.
Según el análisis, las elecciones ejecutivas nacionales son percibidas como las "más importantes", mientras que las legislativas y las más subnacionales reciben una valoración menor. Esta diferenciación de valores genera que, incluso en una misma provincia y en el mismo año, las tasas de asistencia electoral puedan ser distintas.
No obstante, el punto crucial de la exposición de Reynoso se centró en la ventaja del desdoblamiento. "Votar de manera separada tiene una ventaja comparada con votar todo el mismo día", subrayó el experto, que dijo que la clave de este beneficio es la agenda política: "Cuando votás de manera separada, en fechas diferentes, las campañas son sobre los temas que corresponden a cada una de las instancias de gobierno", explicó.
Frente a la pregunta sobre su recomendación, Reynoso fue cauteloso, señalando que ambos sistemas –unificado o desdoblado– tienen pros y contras. Pero para el especialista, el beneficio de separar las elecciones es innegable: "Hace que cada elección local, provincial o nacional, se haga con una agenda diferente y no con la misma agenda". Al unificar, el riesgo es que se imponga una agenda puramente nacional, dejando de lado los problemas locales y más cercanos a los votantes.