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El matrimonio infantil cae entre generaciones, pero no desaparece

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Según UNICEF, el matrimonio infantil se define como toda unión formal o informal entre una persona menor de 18 años y un adulto u otra persona menor de edad. En un artículo publicado en el Journal of Population Research, María Noelia Romero, profesora del Departamento de Economía de la Universidad de San Andrés, junto a Robert Jensen (Yale University), Abigail Stocker (William & Mary) y Rebecca Thornton (University of Notre Dame), realizan un análisis descriptivo sobre las tendencias y patrones del matrimonio infantil entre el 1950 y 1995. Toman como punto de partida la base de datos “Demographic and Health Survey” de la ONU y analizan datos de 24 países en desarrollo. A su vez, esos países fueron divididos en cuatro regiones: África subsahariana, América Latina y el Caribe, Asia del Sur y Sudeste Asiático, y África del Norte, Asia Occidental y Europa. 

Según María Noelia Romero, el matrimonio es considerado “no como un casamiento como lo pensamos en Occidente, sino como la figura más amplia de unión”, bajo el contexto de esta investigación. Es decir, no refiere necesariamente a un casamiento civil o religioso. Teniendo en consideración esa definición, los autores encuentran que, si bien el porcentaje de personas que contraen uniones tempranas ha disminuído con el paso del tiempo, la prevalencia de la práctica continúa siendo alta. En el caso de las mujeres, la tasa de matrimonio infantil disminuyó de un 40% a un 30% a lo largo de las cinco décadas analizadas. En el caso de los hombres, el índice permaneció consistentemente debajo del 10%.

Además, identificaron que el matrimonio infantil está asociado con edades más tempranas al tener el primer hijo y menor nivel de educación completada. Hallaron una relación positiva casi lineal entre la edad al contraer matrimonio y la edad al tener el primer hijo, ya que el primer nacimiento suele ocurrir poco después del matrimonio. En cuanto al nivel educativo alcanzado, los investigadores encontraron que cuanto más joven se ingresa al matrimonio, menor es el nivel educativo alcanzado. Lo mismo sucede con la riqueza. Cuanto más temprano se ingresa al matrimonio, menores los niveles de riqueza. Respecto al empleo, no encontraron diferencias significativas en la situación laboral.

Otro factor que los investigadores tuvieron en consideración fue la distancia de la edad entre la mujer y el hombre en un matrimonio. Respecto a esto, encontraron que, a mayor edad al momento del matrimonio, la brecha disminuye. En las regiones analizadas, los esposos siempre son mayores que las esposas. A su vez, explican que este fenómeno ocurre con mayor frecuencia en África subsahariana, donde las diferencias son de 10 años en promedio. Además, hallan que la distancia de la edad influye en el poder de negociación que tiene la mujer dentro del hogar. Dicha distancia de edad entre los cónyuges suele estar asociada a mayor prevalencia doméstica en la literatura de economía del hogar.

Además, los autores resaltan que aún existe heterogeneidad entre las regiones analizadas. Las tendencias son más acentuadas en África subsahariana, Asia del Sur y Sudeste Asiático. “Conocer el estado de situación del matrimonio infantil es un punto de partida para encender una alarma y debatir las políticas públicas”, concluye la investigadora de UdeSA María Noelia Romero. Según el estudio, el matrimonio a edades tempranas sigue siendo común entre mujeres y hombres. Los autores señalan que el matrimonio infantil todavía ocurre con frecuencia y que su relación con la fertilidad, la educación, el empleo y la riqueza sigue siendo relevante para las políticas destinadas a reducir una práctica que continúa afectando a niños y adolescentes en distintos países.

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