El discurso de Sofía Poggi: mejor promedio del 2017


Luego de la tradicional ceremonia de apertura de nuestro décimo octavo ciclo lectivo, compartimos las palabras de Sofía, egresada con el mejor promedio del 2017: 

"Si bien me pidieron que diera un discurso en nombre de toda la cohorte, creo que conozco lo suficiente a mis compañeros como para saber que no les gustaría que nadie dijera palabras en su nombre. También los conozco como para saber que se están muriendo por ir a tomar una copa de champán, así que voy a intentar que esto sea lo más breve posible. Hechas estas aclaraciones, voy a enunciar un cliché. Este cliché es lo privilegiados que somos de estar acá. Creo que hay que insistir en este hecho, no solo  porque debemos apreciar nuestra buena fortuna, sino porque nuestro enorme privilegio implica hacernos cargo de una enorme responsabilidad. Para empezar, somos privilegiados en términos espaciales y temporales. Contamos con una libertad de prensa, en este lugar y en esta época precisos, que rara vez nos detenemos a valorar. En este mismo país murieron periodistas asesinados hasta hace unos veinte años y, solo en este 2018, ya murieron asesinados más de 40 colegas en el mundo, muchos de ellos en países latinoamericanos. Más que aliviados deberíamos estar preocupados, todos los días, por qué estamos eligiendo hacer con esta libertad de prensa que nos tocó. En este contexto específico, también somos privilegiados en comparación con el enorme porcentaje de la población que nunca pudo ni va a poder hacer una carrera universitaria, y en comparación con el porcentaje aun mayor que nunca podría soñar con hacer un posgrado en una institución como esta. Incluso con la gran cantidad de becas que San Andrés otorga a sus alumnos, financiadas por organizaciones aquí presentes, la universidad continúa siendo un espacio restringido, solo abierto para aquellos que logramos reunir una gran cantidad de características específicas gracias a una infinidad de eventos afortunados tanto en nuestra formación académica como en nuestra vida personal. Tener una maestría no nos hace mejores personas; tener un promedio alto o una beca tampoco. Tener una maestría ni siquiera nos hace necesariamente mejores periodistas. Sin embargo, para nuestra sociedad este título es un capital cultural importante, por muchas cosas además de los conocimientos y capacidades prácticas que adquirimos en el año de cursada. Entre los múltiples beneficios de tener un posgrado en el currículum (aunque entre paréntesis se aclare que la tesis está “en proceso”), vamos a encontrar numerosas ventajas comparativas, como un mayor poder de negociación de sueldos, o un acceso a puestos más altos. En un contexto de profundo cambio cultural-tecnológico, las redacciones se encuentran en aquella conocida dicotomía entre el tráfico y la calidad, y muchos de nosotros nos encontramos en situaciones en la que nos tenemos que someter a formas de trabajar, a temas y a formatos que no nos satisfacen y que, incluso, nos avergüenzan.
Frente a esto, es momento de empoderarnos con el privilegio que nos tocó. Si alguien es capaz de crear un periodismo de profundidad, creativo, investigativo, somos nosotros. Somos quienes van a poder desarrollar una actividad que se alimente de la realidad y practique una sutileza narrativa que nutra y enriquezca nuestros trabajos al punto de encender en los lectores procesos empáticos irreversibles con los personajes y hechos que elijamos narrar. Y así, transformar la realidad. No solamente eso, sino que tenemos que insertar ese trabajo de calidad dentro de complejas y absolutamente inéditas lógicas narrativas, dentro de nuevos mecanismos de consumo, que sin duda vamos a entender mejor que nadie porque somos quienes vivimos este profundo cambio tecnológico en primera persona. Y ese, dicho sea de paso, es un otro privilegio que nos tocó, específico de nuestra generación. Ser los periodistas jóvenes que van a ser los referentes de esta profesión en pocos años nos obliga a tomar este privilegio como armadura, escudo y espada a la hora de decir NO a esta otra tendencia que justifica contenidos ofensivos, superficiales, morbosos y formatos que son casi vergonzosos, como los clickbaits, las notas sin chequear y los refritos…Tenemos que empoderarnos para hacer frente a la banalización de la profesión. Y va a ser justamente nuestra posición privilegiada nuestro arsenal a la hora de negarnos a publicar material que no solamente nos denigre como profesionales, sino que también estupidice a nuestra audiencia. La vieja lucha entre el periodismo desde la oferta y el periodismo desde la demanda sigue siendo coyuntural, pero pareciera ser que se han malinterpretado los pedidos de la demanda con algo que ni siquiera se parece al periodismo. Un periodista representativo de nuestra generación no va a ser un experto en clickbaits, sino alguien que, en formatos absolutamente novedosos, logre una experiencia enriquecedora (en términos de contenido) y sensible (en términos de forma), una nota con ética y con estética, en este futuro de ciencia ficción por el que estamos transitando. Insisto: haber llegado hasta acá no nos hace mejores personas ni mejores periodistas. Pero sí creo que ser buenas personas nos va a ayudar a ser mejores periodistas. Por todo esto, porque nuestro enorme privilegio conlleva una enorme responsabilidad, creo que entre refritos, clickbaits, fake news y varios neologismos más, nos corresponde, por sobre todas las cosas, escribir con mucha ética y con muchísimo arte. Como egresados de San Andrés, vamos a honrar este privilegio y vamos a ser recordados no como los protagonistas del ocaso de esta profesión, sino como los que se atrevieron a crear una nueva forma de periodismo calidad en el siglo XXI. Por esto, sé que voy a encontrarme con verdaderas obras de arte creadas por mis compañeros de San Andrés durante toda mi carrera y durante toda mi vida. Muchas gracias".

*Sofía es Lic. en Historia del Arte por la UNLP. Es editora, traductora y trabaja en el área de difusión del INDEC. Este año, nuestra maestría le otorgará una beca completa para realizar un intercambio a la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia (Nueva York).

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Jueves, Mayo 17, 2018