Diversidad poblacional y salud cerebral

Las enfermedades cerebrovasculares constituyen un grupo de trastornos que afectan los vasos sanguíneos en el cerebro y que se manifiestan mediante distintos signos clínicos y radiológicos. Entre ellas, las hiperintensidades de la sustancia blanca, frecuentes en la vejez, se vinculan tanto con el deterioro de procesos cognitivos propios del envejecimiento normal, como la atención y la memoria, como con trastornos neurodegenerativos, que incluyen a la enfermedad de Alzheimer y la demencia frontotemporal. Estas lesiones también pueden contribuir a la atrofia de regiones cerebrales, afectando la cognición y los procesos de neurodegeneración. Asimismo, la salud cerebral está modulada no solo por factores genéticos, sino también por componentes sociales y ambientales, lo que se refleja, por ejemplo, en las diferencias raciales y étnicas en la incidencia y prevalencia de la demencia.
Dado que la mayoría de los estudios sobre salud cerebral se centran en poblaciones de países desarrollados, Florencia Altschuler, Cecilia González Campo, Verónica Canziani, Matías Fraile-Vázquez, Marcelo Adrián Maito, Agustina Legaz y Agustín Ibáñez, investigadores del Centro de Neurociencias Cognitivas de la Universidad de San Andrés (CNC), junto con un grupo de colaboradores de diversos países, analizaron imágenes cerebrales de 994 personas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Estados Unidos, incluyendo pacientes con Alzheimer, con demencia frontotemporal y controles sin diagnóstico de demencia. El objetivo fue caracterizar las lesiones de la sustancia blanca y estudiar su relación con la neurodegeneración y la cognición en el envejecimiento y la demencia en distintas poblaciones.
El estudio, recientemente publicado en Alzheimer's Research & Therapy, forma parte de una red de investigación que integra laboratorios de Latinoamérica y Estados Unidos que reúnen imágenes de resonancia magnética de sus pacientes, así como datos cardiovasculares, neurocognitivos y demográficos. “El gran beneficio de esta red es generar estudios en América Latina sobre su propia población. Aunque las demencias tienen asociaciones genéticas, son enfermedades multifactoriales influenciadas por numerosos factores locales. Esto permite investigar lo más relevante para nuestra población y compararlo con otras poblaciones que puedan diferir”, explica González Campo.
A partir del procesamiento de las imágenes cerebrales, los investigadores evaluaron la carga de hiperintensidades de la sustancia blanca y su relación con la atrofia de materia gris entre grupos y regiones geográficas. Los resultados muestran que, en Latinoamérica, estas asociaciones fueron más pronunciadas que en Estados Unidos, tanto en pacientes con Alzheimer y demencia frontotemporal, como en los controles. Además, las personas sin diagnóstico de demencia en Latinoamérica presentaron mayor carga de hiperintensidades que sus contrapartes estadounidenses, lo que sugiere un riesgo incrementado de desarrollar demencia. Los investigadores sugieren que los patrones específicos de cada región y población que explican estas diferencias podrían estar asociados a factores locales o regionales, pero aún es necesario estudiarlo. Por este motivo, Altschuler subraya la importancia de generar datos locales y diversos para futuros trabajos: “Con este reservorio de imágenes, buscamos ampliar el estudio de signos de enfermedad cerebrovascular más allá de las lesiones de sustancia blanca y poder asociarlos con otros factores, como indicadores vasculares”.