Roberto Bouzas: "Es difícil pensar que el nuevo gobierno brasileño tenga legitimidad para mejorar la economía"


Martín Kanenguiser

El forzado cambio de gobierno en Brasil no derivará en una mejora económica para la Argentina hasta que no surja un nuevo presidente con legitimidad para impulsar reformas que le permitan a ese país volver al crecimiento.

Expertos en cuestiones internacionales indicaron a LA NACION que, pese al optimismo de los mercados financieros por la salida del poder de Dilma Rousseff, por ahora no hay perspectivas de una mejora en el principal socio comercial de la Argentina.

Dante Sica, director de Abeceb, dijo que el cambio "mejora las perspectivas, pero igualmente la Argentina no contará con Brasil en los próximos dos años, porque hay que prever una caída del 4% este año y un estancamiento el próximo. Habrá que esperar un año hasta que cambien las expectativas".

El economista afirmó que la crisis brasileña "ya viene pegando sobre las exportaciones argentinas desde el año pasado, porque no compra y no tracciona el crecimiento".

El ex secretario de Comercio Exterior Raúl Ochoa, en tanto, se concentró en los tiempos de la resolución de la crisis política.

"Daría la impresión de que las expectativas cambiarían para mejor, pero el tema son los plazos; la clave es si sigue Temer o si hay elecciones en 180 días. Si ésta fuese una solución transitoria, tendería a una mejor situación con una apreciación del real frente al dólar; si se extiende este gobierno interino, seguiremos esperando a que madure", dijo Ochoa.

De todos modos, el ex funcionario nacional aclaró que "la mejora en la actividad económica no está clara y esto les va a seguir pegando a las exportaciones argentinas".

El profesor de la Universidad de San Andrés Roberto Bouzas señaló que "cuesta pensar que un contexto de tanta incertidumbre y conflicto pueda tener un impacto positivo sobre la economía, más allá de las ganancias financieras de corto plazo".

"Ésta no es una solución, sino un mecanismo de emergencia, por lo que es difícil pensar que el nuevo gobierno brasileño tenga legitimidad suficiente para mejorar la situación económica. Esto no resuelve nada, sino que extiende un paréntesis", añadió Bouzas.

Por su parte, el director de la consultora DNI, Marcelo Elizondo, sostuvo que "hay que hacer una distinción muy clara: los mercados financieros no le perdonaban a Dilma la falta de liderazgo ni las reformas que no se hicieron, pero este año el PBI caerá cuatro puntos y la actividad industrial, 10 puntos".

"En términos económicos, lo que debe recuperar Brasil es un gobierno con capacidad de implementar reformas de mediano plazo", indicó el ex presidente de la Fundación Export-Ar.

De inmediato, aclaró que "en 2010 Brasil representaba 22% de las exportaciones argentinas, en 2015 bajó al 17% y en el primer trimestre del 2016, al 15%, aunque sigue siendo el primer cliente de la Argentina. Y las exportaciones de Brasil caen 20 puntos".

En cambio, Arthur Carvallo, analista de Morgan Stanley, se mostró optimista respecto del giro que está viviendo la política del gigante sudamericano.

"Ahora que la crisis política comienza a aclararse, las opciones políticas llevarán a una menor inflación, mayor corte de las tasas de interés y un crecimiento marginalmente positivo de la economía el año próximo y en 2018", añadió Carvallo.

La Nación
13 de Mayo de 2016