Ponele


Silvia Ramírez Gelbes
Directora de la Maestría en Periodismo de la Universidad de San Andrés.
La conversación normal es, entre otras varias caracterizaciones, una negociación. Como bien decía el maestro Paul Grice, entre dos –o más– individuos que se unen en un diálogo se da una especie de acuerdo tácito de respeto a ciertas restricciones conversacionales. Sin que quienes dialogan lo pacten explícitamente, la conversación se va desarrollando de manera tal que cada cual contribuye a ella para que evolucione en una cierta dirección. Si bien existen excepciones, este es en términos generales el principio que rige la mayor parte de las charlas espontáneas. Esa negociación, entonces –como digo–, tiene un componente bastante universal, que se refiere a la cooperación individual al diálogo. Más aún, en la teoría griceana, hasta los casos de quiebre aparente de esa cooperación pueden ser analizados como normativos. Por ejemplo: alguien dice más de lo que habría que decir, o menos; alguien se expresa de manera vaga, o por el contrario da demasiados detalles; alguien dice algo que es a todas vistas mentira; o alguien dice algo que no tiene que ver con el tema de la charla. Cuando quien habla comete estas “transgresiones” de manera evidente como para que el interlocutor lo advierta, dice Grice, se está insinuando algo y se espera que esa insinuación sea interpretada.
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Silvia Ramírez Gelbes
24 de Septiembre de 2018