"Para terminar con la pobreza en lugar de redistribuir hay que predistribuir"


El académico argentino Mariano Tommasi disertó en la Universidad de Montevideo sobre los desafíos de Argentina y Uruguay para combatir la desigualdad social.

El economista argentino Mariano Tommasi es profesor de la Universidad de San Andrés en Argentina y acaba de lanzar el Centro de Estudios para el Desarrollo en esa institución.

Especializado en temas de estructura social y como combatir la pobreza, el académico participó durante el primer año y medio del gobierno de Mauricio Macri con el objetivo de plantear la necesidad de políticas a largo plazo que permitan reducir las desigualdades sociales de ese país. Este jueves, Tommasi disertó durante hora y media en la Universidad de Montevideo y en su oratoria una premisa básica subyació de forma permanente: "el gasto en primera infancia en los sectores más vulnerables es lo que permite la movilidad intergeneracional". Posterior a su presentación, el economista mantuvo una breve charla con El Observador. 

Ha estudiado por varios años la pobreza. ¿Cómo hay que definirla?

En general los economistas, los especialistas y el público la definen desde varios enfoques que están todos conectados. Lo más fácil y obvio es la pobreza por ingresos, ya que hay formas de medir si son suficientes para comprar ciertas canastas de bienes y servicios. Si no te dan tus ingresos para comprar esas canastas básicas, sos pobre. Y si te da, no lo sos. Pero este enfoque puede fluctuar mucho por la macroeconomía, porque si suben muchos los precios, la inflación, mucha gente puede volverse pobre, sobre todo aquellos que están cerca de la línea marcada. Después tienes a personas que suelen estar por debajo de esa línea durante toda la vida y mucho tiempo, muy por debajo, que es un distinto tipo de pobreza. Pero la pobreza por ingresos es un primer corte que es útil para poder hacer comparaciones.

Pero no suficiente.

Una persona rica no es el que ganó mucha plata este mes, si no el que ha acumulado mucho en su vida: propiedades, cuentas bancarias, una importante red social y un alto nivel de educación. Mientras el pobre tiene mucho menos de todas estas cosas. La escasez de estos capitales va a ser la que después determine que tengan menos ingresos. No se trata del flujo de cómo te fue en un mes, depende del stock de capital que tenés. Y el más importante es el capital humano.

¿Eso qué implica?

No solo la podemos medir por ingreso. En una segunda instancia, también se debe considerar los consumos relevantes que son públicos, como buena seguridad, saneamiento, buen alumbrado y asfalto en la calle, una buena escuela gratuita a donde enviar a tus hijos, un hospital cerca. Por eso la pobreza multidimensional trata de medir además del ingreso, el acceso a otros bienes y servicios. En este sentido, la importancia de las políticas para combatir la pobreza no se pueden basar solo en dar plata, sino dar los medios para que la gente tenga mejores escuelas y hospitales, etcétera.

¿Las condiciones materiales que mencionas, sin embargo, pueden condicionar lo cognitivo también?

Todo esto está relacionado con lo cognitivo. Si un chiquito está mal alimentado y va a una mala escuela, obviamente va aprender menos e incluso va a tener por diversos motivos peores condiciones para tomar buenas decisiones. Hay malas decisiones nancieras, sobreendeudamiento, no se elige bien la alimentación aún dentro de las limitaciones presupuestarias. Con menos dinero compras menos, pero podrías comprar mejor.

En un país como Argentina, que puede ser transferido a Uruguay, aunque Uruguay ha reducido bastante la pobreza, lo que yo consideró es que para poder reducir la pobreza del futuro hay que tener en cuenta que existe mucha transmisión intergeneracional.

¿A qué se refiere?

Las personas que hoy son pobres es muy probable que sus hijos y sus nietos también lo sean. Entonces, para cambiar hay que transformar ciertas cuestiones estructurales que permita a los niños que hoy son pobres enfrentar mejores condiciones en varias etapas para poder generar mejores ingresos y un mejor nivel de vida. Si el objetivo es reducir la pobreza a largo plazo y generar mayor igualdad de oportunidades, hay que apostar desde muy temprano, con programas que ayuden a los niños de los contextos más vulnerables.  

Pero el crecimiento económico bajó la pobreza en los últimos años en el continente.

Cuando América Latina tuvo una época de bonanza a principios de los 2000 y hasta 2013, en ese período si medís la pobreza –en Argentina ni la mediamos bien, acota- se vería una importante caída en lo que tiene que ver con lo monetario. Pero cuando la macroeconomía empeora te vuelve a subir porque no es que cambiaste las condiciones estructurales de la gente, sino que moviste esta métrica de ingreso contra precio. Si se mira pelado, sin esta teoría en la cabeza, se puede pensar que se redujo muy fuertemente la pobreza, pero en realidad se redujo razonablemente. En cuanto la macroeconomía empeora, te rebota el número de pobres. 

En un país como Argentina, que Uruguay debe ser parecido, si medís la pobreza y en un semestre te da 32% y al siguiente 35%, claramente hay más gente que es pobre. Eso es un problema porque está con dificultades para llegar a n de mes, pero no es el mismo que el que está abajo hace 34 semestres, por decirlo de una forma. Hay condiciones de vida estructurales que son distintas.

¿Se tienen en el cono sur muy buenos sistemas de seguridad social para los mayores y no para los niños?

Hay que trabajar en muchos frentes. En Argentina se acaba de desarrollar recientemente un programa de prevención del embarazo adolescente, que tiene que ver con educación y métodos anticonceptivos con el n de que no se reproduzcan las lógicas propias de la reproducción intergeneracional de la pobreza. Hay hasta un patrón cultural que a veces en contextos de tanta escasez cuando tenés un hijo a veces incluso pasas a otro estatus. Hay mucho que trabajar en ese sentido para dar mejores oportunidades.

¿Cómo qué casos?

Hay que plantear mejores estrategias en políticas de cuidado, con guarderías donde se pueda dejar a los hijos para no perder escolaridad o posibilidad de trabajo. Pero que no sea un lugar solo para contener al niño en una esquina, sino que se lo estimule con insumos que a lo mejor una madre joven de un contexto vulnerable no tiene. Apostar a sistemas de cuidados y de mejor alimentación, programas de prevención del embarazo adolescente, de acompañamiento a madres jóvenes. Es muy importante la contención y desde muy temprano estimular e integrar socialmente a esos niños. Toda la literatura muestra que cuánto más temprano invertís mejor van a ser los resultados. Si vas a buscar a un chico pobre y lo querés meter en la mejor universidad del Uruguay, no va a andar, porqué lo tendrías que haber atendido antes. Para terminar con la pobreza en lugar de redistribuir hay que predistribuir.

Una política a largo plazo.

Es difícil, pero es mucho más rentable socialmente mejorarle las oportunidades desde chiquito y no esperar a que tenga 40 años, que si le va mal en la vida le damos plata. Hay que contenerlos en estos casos, pero si invertimos antes nos va a reducir la necesidad de resolver problemas después. Invertir mucho en el capital humano de las generaciones que vienen para que además estos chicos sean productivos y puedan financiar todo lo que se viene una vez terminado el boom demográfico actual. Volver menos pobres a la generación laboral del futuro, esa es la clave.  

Ese debe ser el foco a su entender.

Es un desafío enorme político y presupuestario, pero hay que enfocar temprano y abajo con los chicos más pobres, porque el de clase media tiene más bien o más mal las herramientas para defenderse por sí mismo.

¿Cómo ve lo que ha hecho el gobierno de Mauricio Macri en esta temática?

En algunos sentidos creo que hizo cosas mejores que apuntan a ser más transformacionales –sobre todo de contextos urbanos-, pero se avanzó poco. Hay mil obstáculos, entre ellos una macroeconomía y política complicada. A veces la respuesta de corto plazo es: te doy un plan social más para que no me hagas pelota en la calle. Es más difícil abordar transformaciones profundas en cosas que son complejas.

El Observador
18 de Junio de 2019
Mariano Tomassi