Marcelo Leiras: El silencio


Marcelo Leiras
El silencio

El producto apenas crece. El consumo es alto, pero no crece el nivel ni mejora sensiblemente la calidad del empleo. No hay cifras creíbles, pero las señales indican que la pobreza es alta y la inflación también. Sin restricciones a las importaciones el déficit comercial externo sería importante, como lo es el déficit fiscal primario. La deuda pública no es grande, pero el Estado argentino se financia a tasas muy altas. Las empresas tienen restricciones para importar insumos, comprar divisas, consumir energía y girar dividendos al exterior. Los servicios públicos son deficientes a pesar del esfuerzo fiscal destinado a subsidiarlos.

En comparación con la memoria amarga de la convertibilidad y las profecías siempre fallidas de los críticos del FPV no sorprende que estos resultados le parezcan aceptables a alguna gente. Pero llama la atención que con esta situación y en vísperas de una elección presidencial que se anuncia reñida los principales candidatos no hablen de economía. Creo que este silencio tiene tres motivos.

El primero es la estrategia electoral. La campaña no es para todos y todas, es para quienes podrían votar por alguno de los principales candidatos pero no han decidido a quién y se arma a partir del retrato fragmentario que los asesores componen con base en estudios de opinión. Scioli y Macri hablan como si creyeran que este público volátil, decisivo y de tamaño incierto, siente que la economía está bien. Desconfían de la capacidad persuasiva de sus palabras, dan por bueno ese diagnóstico y hablan de otra cosa.

El segundo motivo es la preservación de la capacidad de decisión. Comprometiendo medidas de política hoy, un futuro presidente muestra las cartas que podría jugar y limita su autonomía para mañana. La mayoría de las medidas de política, no sólo las económicas, reciben poca atención pública y son difíciles de evaluar. Nombrar una medida en la campaña equivale a decidir con información parcial y todas las luces encima, lo que puede evaluarse con más información y más discretamente después del 10 de diciembre.

En estas condiciones, sólo conviene definirse sobre lo estrictamente indispensable, a menos que tratar ese tema prometa traer muchos votos. El tercer motivo es que para hablar de economía hay que saber, aunque sea un poco. Para ser presidente, no. Para competir por la presidencia hace falta hacerse muy conocido y mantener una reputación más o menos buena, conseguir la colaboración continua de otras personas que tienen aspiraciones políticas altas y demostrar alguna competencia administrativa en tareas de gobierno exigentes. La capacidad de entender y hacerle entender a otros fenómenos sociales complejos es independiente y mucho menos importante que los atributos políticos anteriores.

Los protagonistas de esta campaña no parecen haberla desarrollado. Muchos votantes quisiéramos saber qué piensan Macri y Scioli de la situación económica y cómo se imaginan las políticas económicas si fueran gobierno. Seguramente no son ellos las fuentes más relevantes para encontrar esas respuestas y esta campaña no ofrece la oportunidad más adecuada para hacerles esa pregunta.

Le Monde Diplomatique
Marcelo Leiras
10 de Agosto de 2015
Ciencia Política