La virtualización bien aprovechada tiene un potencial enorme


Walter Sosa Escudero
Profesor de la Universidad de San Andrés

El autor de Big Data (Editorial Siglo XXI) reflexiona sobre la oportunidad que brinda el aislamiento para actualizar prácticas docentes, tanto por parte de los profesores como de los alumnos, al tiempo que advierte que la versión de la virtualización que estamos viviendo no es la óptima, dado que ella demanda más recursos y preparación que los que disponemos.

La cuarentena está teniendo un notable impacto en nuestros hábitos cotidianos, la forma en la que interactuamos –a la distancia- con los demás y sobretodo la manera en la que nos vinculamos con la tecnología. Por ello, el suplemento Educación dialogó sobre este tema con Walter Sosa Escudero, doctor en economía por la Universidad de Illinois, licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires (UBA), docente UdeSA y autor del libro Big Data (Siglo XXI).

 - Para muchos, este tiempo de aislamiento es una excusa para acercarse a nuevos aprendizajes online. Desde cursos o seminarios certificados, hasta charlas por zoom. ¿Cómo analizás esta práctica que, si bien no es nueva, se ha potenciado a raíz de la cuarentena?

Por un lado, es una gran oportunidad para actualizar prácticas docentes, tanto por parte de profesores como de alumnos. Por otro, hacerlo en el medio de una crisis generalizada y con una enorme dosis de improvisación tiene sus costos. La versión de la virtualización que estamos viviendo obviamente no es la óptima, que demanda más recursos y preparación que los que disponemos. Esta “subinversión” con improvisación conlleva dos riesgos. Por un lado, puede llevar a profesores y alumnos a que se desilusionen con las alternativas virtuales, porque se hayan expuestos a una versión subóptima de lo que verdaderamente promete la virtualización. Por el otro, muchos creen que el esfuerzo que hicieron en estos meses ya es suficiente, cuando en realidad una alternativa virtual requiere mucha más inversión (de tiempo y dinero) de la que se ha hecho en general. Es decir, todos los esfuerzos valen, pero para aprovechar las verdaderas ventajas de lo virtual hace falta más inversión. Así y todo, creo que la virtualización bien aprovechada tiene un potencial enorme. Mi impresión es que, bien aprovechada puede ser un excelente complemento (y no un sustituto) de lo presencial.

- Desde el comienzo de la cuarentena los argentinos hemos aumentado la cantidad de horas diarias en las que nos movemos virtualmente. Con ello, es lícito pensar que la cantidad de datos que hemos generado y compartido ha aumentado. Uno de los grandes beneficiarios de este contexto será el big data y quienes accedan a él. ¿Coincidís con esto? ¿Tenés algún dato de cantidad de información que generamos diariamente? ¿Qué cambios y continuidades vinculados a big data considerás que tendrán lugar después de esta cuarentena?

No me parece que big data se beneficie de esta cuestión. Cualquiera que tenga un celular prendido las 24 horas está permanentemente conectado, se mueva por la ciudad como antes de la pandemia o se quede encerrado en su casa. Entonces, no creo que se estén generando más datos ya que el grueso del volumen de big data tiene que ver con la interacción con aparatos intercomunicados, que incluyen a las computadoras, pero también a los celulares, los sensores callejeros, los dispositivos GPS, las tarjetas SUBE, etc. No creo que la pandemia en si haya traído cambios particulares al paradigma de big data.

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Walter Sosa Escudero
15 de Julio de 2020