Educación financiera e igualdad de oportunidades


Sofía Gancedo
Graduada de la Licenciatura en Administración de Empresas de la Universidad de San Andrés

Un artículo publicado recientemente por el diario británico The Guardian explica que las Family offices (centros que gestionan las inversiones de las familias de las personas más ricas del mundo, como Jeff Bezos o Bill Gates) tuvieron este año un aumento de su fortuna. Aún en tiempos de pandemia, cuando las economías globales sufren caídas históricas, 93 de 121 de las Family offices vienen alcanzando o superando sus objetivos financieros durante el 2020, según detalla el informe.

¿Cómo se explica que en meses tan turbulentos las personas más ricas logren capear el temporal e incluso hacer rendir su capital por encima de lo esperado?

La pregunta tiene más de una respuesta. Lógicamente, los denominados "súper ricos" disponen de una amplia red de contactos, cercanía con distintos círculos de poder y acceso a información reservada que es inalcanzable para la mayoría de la población mundial. En segundo lugar, su experiencia en inversiones los dota de una gimnasia singular para detectar con gran olfato oportunidades y riesgos. Por último, la educación financiera, la capacidad de mirar a largo plazo y de tener un gran respaldo para asumir riesgos son otros factores que influyen para que los multimillonarios blinden sus activos frente a contextos de gran adversidad. Y por supuesto que también hay una gran cuota de trabajo, esfuerzo, constancia, planificación y talento, porque la plata no sale de los árboles y solo la conserva quien sabe cómo cuidarla.

En contrapunto, los hogares pobres son los más castigados por el Covid-19 en términos económicos, porque pese a los programas de asistencia que un Estado pueda brindar, el impacto se siente en la baja de consumo, aumento de desempleo, suba de la pobreza y falta de ahorros para sobrevivir a un año tan complicado. La Argentina padece esa realidad en carne propia, y todavía es difícil cuantificar hasta qué punto se encuentra dañada la economía nacional, aunque todo indica que los costos ya son muy altos.

El contraste es doloroso: así como los multimillonarios tienen más acceso a oportunidades de inversión a medida que aumentan su fortuna, la ecuación es inversamente proporcional en las franjas más bajas: a menor poder adquisitivo, menor acceso a esas oportunidades. Pero así como la plata no sale de los árboles, no sirve regalar pescado a una persona con hambre sino enseñarle a pescar, como dice el antiguo proverbio. Y el acceso a la educación financiera y a nuevas oportunidades es justamente un camino que abre nuevos horizontes para el grueso de la población.

También tenemos a la clase media, tan olvidada, sin instrumentos de inversión para resguardar ahorros e intentando sobrellevar como puede otra crisis de incertidumbre, una más dentro de una continua historia de desencantos. No obstante, el panorama no es del todo sombrío. La tecnología está derribando cada vez más fronteras y generando nuevas oportunidades de inversión para quienes todavía conservan ahorros. El Real Estate, por ejemplo, dejó de ser un espacio restringido para personas con alto poder adquisitivo. En su modalidad de crowdfunding, la barrera de acceso ha bajado muchísimo y se fue abriendo un proceso inédito de democratización. Hoy es posible encontrar oportunidades de inversión en el extranjero a solo un clic de distancia, sin necesidad de afrontar costos de viajes, mantenimiento de propiedades y trato con inquilinos, por ejemplo.

La Nación
Sofía Gancedo
28 de Septiembre de 2020