¿Crisis?, ¿qué crisis?


Silvia Ramírez Gelbes
Directora de la Maestría en Periodismo de la Universidad de San Andrés.

Es un lugar común decir que la palabra “crisis”, en japonés –palabra que, según dicen los que saben, se pronuncia “kiki”–, está compuesta por dos caracteres ideográficos que significan “peligro” uno y “oportunidad” el otro. Es también un lugar común decir que los japoneses se toman muy en serio esa construcción y que a todo momento de crisis le sobreviene en Japón un cambio de oportunidad positivo, una especie de superación.

Pero, en español, “crisis” proviene –pasando por el latín– del griego y, particularmente, de un verbo: el verbo “krínoo”, que significa “separar, distinguir, juzgar”. Pariente de los términos “criterio” y “crítico”, “crisis” –etimológicamente– tiene que ver con pararse ante una situación complicada y tomarse el tiempo para analizarla. Eso revela que, a diferencia del japonés, la “crisis” en español se relaciona más con “el momento decisivo en un asunto de importancia”, como afirma Corominas.

Vista desde esta perspectiva, y si se me permite la asociación, la crisis se relaciona con el estrés. Ya se sabe, el estrés no es otra cosa que la reacción fisiológica a un estímulo percibido como amenazante. Así, el estrés es una respuesta inteligente del cuerpo que prepara los músculos y la mente frente a un riesgo que se advierte como inmediato.

Diario Perfil
Silvia Ramírez Gelbes
29 de Agosto de 2018