¿Cómo lograr una Argentina más justa?


Mariano Tommasi
Universidad de San Andrés

Desde que el Indec volvió a proveer números de alguna relevancia, cada vez que se publica el nuevo índice de pobreza, la voluble sociedad argentina parece acordarse de los pobres. El tema también suele aparecer, más como invocación general y cruce de acusaciones que como discusión seria, alrededor de las campañas políticas.

El revuelo de noticias periodísticas y de acusaciones políticas suele centrarse en el número mágico, que hace referencia a las personas que oscilan a veces por arriba y a veces por debajo de la línea de pobreza por ingresos en función de la macroeconomía de corto plazo y la actualización de algunas transferencias sociales.  Esas personas oscilantemente pobres claramente requieren de nuestra atención y de medidas que traten de impedir esas caídas y de apoyarlos en ese contexto.  Pero esa es sólo la punta del iceberg de la pobreza en Argentina.

La pobreza estructural es aquella que trasciende al ciclo económico. La forman las personas que son pobres aún en las fases expansivas de la economía. Incluye al 20% de los niños y jóvenes argentinos que padecen déficit habitacional y hacinamiento, al 23% que comparte colchón y al más de 40% que vive sin condiciones de saneamiento adecuadas y con otros déficits medioambientales (Observatorio de la Deuda Social: UCA, 2018).

El Economista
Mariano Tommasi
15 de Julio de 2019
Mariano Tomassi