Apostar a educar personas que piensen con audacia intelectual


Axel Rivas
Director de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés

Nos estamos moviendo rápido pero no sabemos a dónde vamos", dice el Foro Económico Mundial en un informe reciente. ¿Cómo formar para lo desconocido? ¿Sirve de algo formar para una carrera que no sabremos si tendrá trabajo? ¿Cuál es el papel de las universidades en este mundo impredecible?

Mi respuesta a estas preguntas es que las universidades son más necesarias que nunca para formar un tejido de conocimientos, destrezas y rasgos de personalidad. La carrera ya no puede ser lineal: la formación excesivamente profesional es la que quedará obsoleta. Los títulos valdrán cada vez menos: lo importante será aprender a pensar críticamente, combinar ideas, formar capacidades analíticas de sistemas complejos. Este será el "cableado profundo" que nos permitirá observar, moldear, deconstruir y reconstruir el mundo que nos rodea.

No será fácil. Aprender a pensar y actuar de manera autónoma requiere combinar cuatro campos de aprendizaje.

El primero es el clásico: la formación disciplinar. Necesitamos aprender la estructura del conocimiento, las teorías que nos permitirán filtrar el mundo para modificarlo. Aprender una disciplina en serio es un proceso de transformación personal: lleva tiempo, lecturas difíciles, prácticas, grupos de estudio, excelentes docentes y una estructura curricular rigurosamente planificada.

Pero no alcanza con el saber clásico. Las universidades deberán romper sus tradiciones (o volver a las más clásicas de las artes liberales) para abrir el segundo campo de aprendizaje, que es la formación interdisciplinaria. Necesitamos sujetos que hablen varias lenguas, que combinen, que puedan mezclar artes con matemática, historia con filosofía, economía con tecnología. Solo así comprenderán las ramificaciones de su campo especializado de conocimiento.

LA NACIÓN
Axel Rivas
25 de Noviembre de 2019