Apostar al conocimiento, la materia prima del siglo XXI


Axel Rivas
Profesor y director de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés

Lo que más protege a los más débiles. Lo que más cuesta reconstruir. Lo que más efectos tiene a largo plazo. Lo que funciona. Esto es lo que hay que defender hoy antes que nada en un tiempo de crisis y ajuste.

Si se busca crear confianza en los mercados, hay que mostrar un proyecto de país sostenible en el largo plazo. ¿Quién puede apostar a invertir en un país que baja el salario de los científicos, disparando contra su propio futuro? ¿Quién puede invertir en un país extremadamente desigual en su distribución de la riqueza que no corrige su sistema impositivo para hacerlo más progresivo, como el de todos los países desarrollados?

No podemos olvidar el mapa del desarrollo en la oscuridad del corto plazo. En el mundo de hoy, lo único que sabemos es que todo va a cambiar. Los países que apuestan a una ventaja comparada en el agro, la industria o los servicios quizás solo están cavando su foso para cuando esta ventaja desaparezca (o cuando un año toque una gran sequía). Hay que fortalecer diversas cadenas de valor, pero sobre todo apostar al conocimiento, el único caudal seguro en un mundo incierto, la única "materia prima" adaptable a todo.

La gran teoría del desarrollo hoy es una apuesta de construcción de conocimiento a gran escala, mediante el sistema educativo, y especializado, mediante la investigación y el desarrollo científico-tecnológico asociado a diversas cadenas de valor productivo.

LA NACION
Axel Rivas
29 de Agosto de 2018
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