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De la idea al proyecto: claves para gestionar la cultura. Por Andres Gribnicow

Los proyectos culturales son viables, y hasta pueden ser exitosos y sostenibles, en tanto se encuentren íntimamente ligados a sus entornos inmediatos. 

Newsletter de Gestión Cultural 18
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Hacerlo posible

El gestor cultural es un profesional, quien de una idea hace una realidad. Primero la convierte en proyecto para luego llevarla a cabo. Y para eso se tiene que hacer de los recursos necesarios para concretarlo: humanos, económicos y técnicos y saber administrarlos para llegar a buen puerto. Los equipos de trabajo, el espacio, el dinero y los públicos, son algunas de las variables que el gestor cultural maneja en simultáneo para materializar su proyecto. Al cumplir el proceso siempre es interesante observar la diferencia entre aquel proyecto que fue imaginado y el resultado final logrado. En ocasiones se parecen, pero muchas veces no, y ese es uno de los grandes diferenciales del sector cultural, y que lo hacen distinto a una industria tradicional. Durante un ciclo sano de gestión las  condiciones se transforman, se administran los cambios y se aprende mucho. En definitiva, durante una buena gestión se mejoran las ideas originales.

La importancia del contexto 

Los proyectos culturales son viables, y hasta pueden ser exitosos y sostenibles, en tanto se encuentren íntimamente ligados a sus entornos inmediatos. Por eso es importante el diagnóstico preliminar que nos permite entender el contexto y saber interpretarlo, para luego poder dar respuesta -a través de la cultura y sus herramientas- a demandas sociales profundamente genuinas. Saber escuchar a la comunidad del territorio donde se opera es una capacidad ineludible del gestor cultural. Poder crear a partir de lo que hay, sumando voluntades y socios estratégicos conectados directa o indirectamente al proyecto, es una habilidad del profesional y a la vez  una condición que contiene en sí la oportunidad de hacer posible lo imaginado.    
 

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Atlas de un mundo imaginado 

Es una propuesta escénica que invita al público a recorrer el barrio de La Paternal, en la ciudad de Buenos Aires, junto a cuatro actrices que van guiando el trayecto peatonal. Una larga caminata por sus calles para compartir el recuerdo de dos hermanas sobre lo que fue -y hoy es- aquel barrio de su infancia. Una verdadera propuesta inmersiva sin tecnología de punta, montada sobre una escenografía real: la ciudad. Una visita con permiso a los recuerdos íntimos de los personajes, en contrapunto con la memoria colectiva que nos vincula como sociedad a ese territorio real de tanta historia compartida. Una creación de las dramaturgas y directoras Silvia Gómez Giusto y Aliana Álvarez Pacheco, estrenada en el marco programación del Centro Cultural Casa Gómez,  y producida por Paraíso Club, la comunidad de socios que funciona como una usina de producción teatral. En este caso,  y una vez más, las personas con sus propios recursos lo hicieron posible. Sin tanta producción, sin grandes efectos, la justa medida para alcanzar la emoción en un proyecto escénico de escala humana.

“Qué tipo de mecenas requiere este momento histórico?” 

La frase es de Valentina Montalto, Profesora asociada Kedge Arts Schoool (Francia), quien brindó la conferencia inaugural del curso “Retos y Desafíos del Patrocinio Cultural-Claves para construir un modelo propio”, dictado por la Fundación Amigos del Museo del Prado en conjunto con la Universidad de Navarra durante el pasado mes de mayo y al que tuve oportunidad de asistir.


Quienes estamos convencidos de que la cultura es una herramienta estructural para el crecimiento y el desarrollo sabemos que ya no se trata de “salir a pedir plata” para mi proyecto. Sin embargo, el asunto del financiamiento de la cultura se ha vuelto una problemática principal y sobre todo un desafío en los últimos tiempos, tanto para proyectos independientes como para grandes instituciones tanto públicas como privadas. El contexto tanto local como global desafía a los gestores culturales a incluir la estrategia de financiamiento en el mismo ADN del proyecto. Ya no funciona más el modelo por el cual primero pienso la idea, la desarrollo, diseño el proyecto y luego al final salgo a buscar los fondos. Hoy la estrategia de sostenibilidad de los proyectos culturales es parte intrínseca en nuestras ideas: si no pienso el proyecto a la vez que pienso su financiamiento, entonces luego resultará muy difícil alinear estos dos mundos falsamente paralelos o consecutivos. Esto a la vez trae la necesidad de formación en nuevas competencias, que  incluyen nuevas perspectivas de la cultura y sus oportunidades de financiamiento. Actualizar y exigir el cumplimiento de las políticas públicas, considerar a los actores del entorno, identificar socios estratégicos dentro de ese contexto, motivar el compromiso social del sector privado, estudiar y analizar otros casos -tanto éxitos como fracasos-, hacer consultoría entre pares, intercambiar experiencias, realizar estudios de públicos objetivo, segmentar y diversificar la oferta diseñando propuestas “a medida”, son algunas de las formas de responder a la pregunta planteada por V. Montalto. 
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Andrés Gribnicow

Andrés Gribnicow es Licenciado en Gestión del Arte y la Cultura por la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Desde 2020 se desempeña como Director Ejecutivo de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes y es miembro de la Comisión Experta de Cultura de la OEI. Cuenta con una amplia trayectoria en gestión cultural, políticas públicas e industrias creativas, tanto en el ámbito público como en organismos internacionales. Fue asesor del Fondo Nacional de las Artes y ocupó cargos de gestión en el Ministerio de Cultura de la Nación, la Ciudad de Vicente López, el Centro Metropolitano de Diseño, el Centro Cultural Recoleta y la Colección Fortabat. Además, desarrolla actividad docente en la Universidad de San Andrés y en el Instituto de Cultura Contemporánea de Córdoba.