En contexto

Enfoques sobre la actualidad del país y del mundo

Comunicación Institucional

San Andrés en imágenes

Galería multimedia

Actualidad

Lorena Moscovich: Gestión pública y acumulación política

"La encuesta anual de hogares urbanos muestra que en el 2014 en doce provincias argentinas los empleados públicos representan el 24% o más del total de empleados. Santa Cruz lidera con un 48,6%, seguido por la Rioja con un 38, 5%. Pero ¿quiénes son estas personas y qué funciones cumplen? Sabemos que el tiempo y forma de la competencia electoral federal están influenciados por la política provincial. También que, a través de diferentes mecanismos, los gobernadores usan recursos públicos para conservar el poder. Sin embargo, sabemos poco sobre los cuerpos burocráticos que son clave tanto para reproducir el poder de los gobernadores como para movilizar los aparatos electorales para las elecciones federales", comentó la profesora de Ciencia Política. 

En diferentes niveles de gobierno, administraciones de distintos partidos emprendieron procesos de revisión del capital humano burocrático que resultaron en la desvinculación de trabajadores del Estado.

El presidente Mauricio Macri propuso un plan de modernización del Estado enfocado en gran medida en sus recursos humanos. El ministro Andrés Ibarra reconoció la rescisión de 6.100 contratos y la revisión de 11.000 más. Incluyendo otros niveles de gobierno, el número de despedidos oscila entre 8.000 y 25.000 personas según la fuente consultada. Esto contrasta con el ciclo precedente donde, según datos de la consultora de Orlando Ferreres, el empleo público provincial subió un 79% entre el 2003 y 2015.

La encuesta anual de hogares urbanos muestra que en el 2014 en doce provincias argentinas los empleados públicos representan el 24% o más del total de empleados. Santa Cruz lidera con un 48,6%, seguido por la Rioja con un 38, 5%. Pero ¿quiénes son estas personas y qué funciones cumplen? Sabemos que el tiempo y forma de la competencia electoral federal están influenciados por la política provincial. También que, a través de diferentes mecanismos, los gobernadores usan recursos públicos para conservar el poder. Sin embargo, sabemos poco sobre los cuerpos burocráticos que son clave tanto para reproducir el poder de los gobernadores como para movilizar los aparatos electorales para las elecciones federales.

La reconocida politóloga norteamericana Bárbara Geddes sugiere que los criterios meritocráticos de reclutamiento son un obstáculo para la distribución clientelar de empleos públicos y atentan contra los intereses de los líderes partidarios. Sin embargo, continúa, ninguna burocracia podría prescindir por completo de estos criterios sin que esto resulte en la parálisis del Estado, porque se necesita un mínimo de personal preparado para implementar políticas públicas.

En esta misma línea, sabemos también que las burocracias provinciales argentinas no son ni meros reproductores del aparato partidario ni puro saber aplicado a la implementación de las políticas públicas. Éstas poseen diferentes balances entre las dos funciones.

¿Por qué importa mirar a las provincias y a sus burocracias? Primero porque la Argentina es un país con altos niveles de descentralización y las provincias son responsables de brindar un gran número de servicios públicos a la población. Segundo, por la evidencia sobre la gravitación de las administraciones públicas en la reproducción de los aparatos partidarios que contribuyen a perpetuar a las mismas elites políticas en el poder. Tercero, porque las burocracias no son uniformes, existe una gran diversidad según área de política, tipo de agencia y distrito. Si supiésemos cuáles son las características de las personas que trabajan en las burocracias provinciales, y sus patrones de carrera y reclutamiento, podríamos conocer mejor qué las hace más vulnerables al patronazgo o más capaces de implementar políticas con mayor calidad. Esta información le permitiría al gobierno federal saber con qué recursos humanos cuenta en los distritos subnacionales y proveer herramientas para que las provincias puedan alcanzar estándares mínimos de modo tal que todos los ciudadanos del país gocen de recursos y servicios públicos de igual calidad (como resultado, garantizando la igualdad de derechos que les asiste).

Para las provincias, la información es fundamental con relación al balance entre el doble rol de sus burocracias. El gobierno federal y las provincias deberían coordinar acciones conjuntas para saber quiénes son, qué características tienen y qué funciones cumplen los burócratas de todos los niveles de gobierno. Mientras un estudio en marcha que tiene como fin caracterizar a los cuerpos burocráticos provinciales (basado en datos de la Encuesta Permanente de Hogares) muestra que existen provincias donde las burocracias son más estables, pero menos calificadas (sugiriendo que estas personas pueden ser contratadas por cuestiones clientelares o para contrapesar el desempleo provincial, dos razones que tienden a confluir).

Sin embargo, en otras provincias hay personas más calificadas y educadas pero que entran y salen del Estado. Esto último quiere decir que tienen patrones de carreras inestables. Las conclusiones de este trabajo sugieren que las provincias más grandes tienen el desafío de fidelizar a sus empleados más calificados, bajar los niveles de rotación sustantiva y lograr que trabajen exclusivamente en el Estado.

Los mercados de trabajo más dinámicos de las provincias metropolitanas, como Córdoba o Buenos Aires, dan más alternativas a los empleados. Éstos se acostumbran a salir y entrar del sector público, por ello esta rotación no afecta a su expectativa de quedarse en el trabajo (aunque de hecho pueden rotar más, saben que pueden volver).

Por su parte, en las provincias periféricas, donde la proporción de empleados públicos respecto del resto es muy alta, los procesos de desvinculación de empleados públicos tendrán consecuencias sociales en términos de aumento del desempleo que deberían ser previstas. El desafío en estos distritos es atraer a las personas más calificadas y alargar los horizontes temporales de sus empleados que se mostraron escépticos sobre su permanencia en sus puestos (a pesar de tener bajos niveles de rotación). Si en las provincias periféricas las expectativas de permanencia son bajas, esto puede atentar contra los proyectos de amplia envergadura, por ello es clave el apoyo que el gobierno federal le pueda brindar a las mismas con planes de largo alcance, como lo es por ejemplo el plan Belgrano, que prevé la construcción de infraestructura entre diez provincias del norte del país: Salta, Jujuy, Tucumán, La Rioja, Catamarca, Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa y Santiago del Estero.

También deberían alcanzar mayores niveles de capacitación de su personal para mejorar la calidad de sus burocracias y como consecuencia de sus políticas públicas. En cualquier caso el estudio de las burocracias en la Argentina es un campo fértil cuyo desarrollo es indispensable tanto para emprender procesos de evaluación respecto de la situación de los cuerpos burocráticos de los diferentes niveles de gobierno como para comprender de qué manera las burocracias se solapan con los aparatos partidarios para su reproducción y para la movilización electoral de los ciudadanos.