En contexto

Enfoques sobre la actualidad del país y del mundo

Comunicación Institucional

San Andrés en imágenes

Galería multimedia

+ San Andrés

Actualidad

Europa y América Latina, fuera de la agenda

"Son varios los que sostienen que, más que ir hacia un mundo multipolar, estamos yendo a un mundo posoccidental. Si así fuera, el significado para América Latina no será un mundo con menos Estados Unidos, sino con menos Europa", opinó el director de las licenciaturas en Ciencia Política y Relaciones Internacionales. La versión original de la nota puede verse aquí:  http://www.lanacion.com.ar/1847143-los-consultores-describieron-un-escenario-electoral-sin-cambios

Hace rato que la relación entre Europa y América Latina perdió el rumbo. Ni los intereses comerciales ni las convergencias normativas (democracia y derechos humanos) han podido cimentar una relación estratégica.


La Unión Europea tiene muchos problemas externos que atender y muy pocos están en América Latina. La región no representa una amenaza para Bruselas, algo bienvenido, pero tampoco le presenta incentivos para profundizar una agenda positiva. La política exterior de la UE incluye ayuda, misiones diplomáticas, operaciones militares, sanciones y resoluciones del Consejo Europeo. No sorprende ver que América Latina figura en último lugar en cada rubro.


Entre 2010 y 2014 los mandos más altos de Bruselas viajaron noventa y cinco veces a los Balcanes, Rusia y Turquía; setenta y ocho veces por Medio Oriente y sesenta y cinco por Asia. Estos números contrastan con los quince viajes que hicieron a toda la región, que a su vez son la mitad de los viajes hechos sólo a Estados Unidos. Las prioridades políticas están en otro lado. Y también lo están las prioridades de la ayuda al desarrollo: América Latina queda por debajo de Asia, de África y por debajo de Europa en cuanto a los montos erogados.


Por su parte, América Latina ha encontrado nuevas oportunidades de inserción y pocas de ellas están en Europa. Predomina en América del Sur la idea de que el mundo que se viene es multipolar y que Europa no está entre los polos a contar. Como resultado, América Latina también parece haber bajado el precio a la relación. Las razones son varias pero hay una muy interesante: ambas regiones están expuestas a la pulsión asiática, cuyo epicentro es China. Europa le exporta a China más que a toda América Latina y China es hoy el segundo destino para muchos países de América Latina, región que vio multiplicar su comercio con Pekín por veinte veces en los últimos quince años.


Asia, claro, es mucho más que China. Lo muestra el reciente acuerdo Trans-Pacífico, impulsado por Estados Unidos y Japón, en donde Chile, México y Perú son las piezas latinoamericanas que buscan profundizar su comercio con Asia. Con pocos incentivos de ambos lados, el resultado ha sido una interacción limitada a ciertos países (Brasil, México y Chile) y temas (comercio, ayuda o derechos humanos) en un contexto de déficit de atención en Bruselas.


Son varios los que sostienen que, más que ir hacia un mundo multipolar, estamos yendo a un mundo posoccidental. Si así fuera, el significado para América Latina no será un mundo con menos Estados Unidos, sino con menos Europa.