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El camino electoral de 2015, analizado por los politólogos de la Universidad

Desde abril pasado, cuando las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) realizadas en Salta, Mendoza y Santa Fe marcaron el inicio de la competencia por medio de las urnas, los politólogos de la Universidad participaron del debate público con análisis, testimonios y entrevistas en diferentes medios de prensa escritos y audivisuales.

La elección del próximo domingo 22 de noviembre marcará el final del proceso electoral 2015 y permitirá, en una histórica segunda vuelta, conocer al sucesor de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner tras ocho años al frente del poder en Argentina.


Desde abril pasado, cuando las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) realizadas en Salta, Mendoza y Santa Fe marcaron el inicio de la competencia por medio de las urnas, los politólogos de la Universidad participaron del debate público con análisis, testimonios y entrevistas en diferentes medios de prensa escritos y audivisuales. También lo hicieron en Twitter por medio de la cuenta @EleccionesUdeSA, que es seguida hasta hoy por 1.060 usuarios. Allí propusieron claves para entender los comicios en cada distrito y a nivel nacional durante 14 domingos.


Debajo incluimos algunas de las opiniones de nuestros politólogos a tres días de la segunda vuelta del domingo que protagonizarán Daniel Scioli (Frente para la Victoria) y Mauricio Macri (Cambiemos):


Política camaleón: la costumbre del salto partidario - 28/6 - La Nación - Lorena Moscovich

El cierre de listas de candidatos mostró un fenómeno que atraviesa todo el sistema politico: idas y vueltas de un espacio a otro, candidaturas a dedo y alianzas impensadas. Por qué la lógica de armado de coaliciones y una campaña electoral con más imagen que propuestas favorecen las lealtades débiles. Hay tener en cuenta el modelo político y de gestión de la Presidenta, que es un modelo de ejercicio del poder provincial, donde el gobernador maneja todo. Cristina provincializó la política en el peor de los sentidos.

El voto progre - 29/9 - Anfibia - Marcelo Leiras


Apoyaron al gobierno de Alfonsín. Fueron opositores al menemismo. Participaron del breve gobierno de la Alianza y, varios de ellos, acompañaron a los gobiernos kirchneristas. ¿Y ahora? ¿Qué harán los progresistas en las elecciones? Hay un buen argumento progresista para votar por Daniel Scioli: el otro candidato presidencial con posibilidades de ganar, Mauricio Macri, no es progresista. Hay otro buen argumento progresista para no votar por Daniel Scioli: él tampoco lo es (...) El progresismo es una identidad política nueva. Antes de los años 80 del siglo pasado, su presencia en los vocabularios y las culturas políticas locales fue débil. No podría componer la genealogía completa, pero en las décadas previas hubo radicales, peronistas, conservadores, socialistas, comunistas, trotskistas, maoístas, anarquistas, liberales, democristianos, fascistas, nazis, anti-imperialistas, indigenistas, reformistas, revolucionarios, nacionalistas, ultramontanos, cursillistas y desarrollistas. Podríamos usar la palabra “progresista” para referirnos a algunos de ellos. Sin embargo, ninguno la hubiera usado para referirse a sí mismo y la distinción entre quiénes son progresistas y quiénes no les hubiera resultado, a todos, poco importante (...) Como identidad nueva, exótica, compleja e híbrida, el progresismo es, también, minoritario. Su influencia entre quienes discuten y piensan acerca de la política es mucho mayor que su presencia entre quienes votan. Su eficacia es más interpretativa que productiva. Es más un recurso de los comentaristas que de los jugadores o de los directores técnicos. Pero los argumentos de los comentaristas pesan sobre los que seguimos el fútbol. Por el mismo motivo, los de los progresistas influyen sobre quienes estamos atentos a la política.


En el debate, la televisión hizo historia - 5/10 - La Nación - Eugenia Mitchelstein


Anteayer se realizó el primer debate presidencial televisado de la historia de la Argentina. Sería difícil obviar este dato, repetido varias veces por los moderadores. En esta insistencia sobre la condición histórica del acontecimiento, el debate del domingo no se diferenció de otros "eventos mediáticos". Así llamaron Dayan y Katz (1992) a la transmisión de eventos en vivo -debates presidenciales, partidos del Mundial de fútbol, la llegada del hombre a la Luna, coronaciones y funerales de Estado- que irrumpen en la realidad cotidiana, cambian las percepciones del público y transforman las sociedades en las que tienen lugar.


Scioli vs. Macri: ¿qué país votamos? - 25/10 - Rolling Stone - Marcelo Leiras


Los dos candidatos fueron famosos antes que políticos, superaron accidentes y secuestros, y prometen inaugurar una nueva era en el relato argentino. En qué se parecen y en qué se diferencias sus visiones de gobierno. Tanto Scioli como Macri necesitarán del acompañamiento de personas y organizaciones que no dependen completamente de ellos: diputados, senadores, gobernadores, líderes de movimientos sociales, dirigentes sindicales, burócratas, miembros de fuerzas de seguridad. Ninguno tendría mayoría de legisladores fieles en ninguna de las cámaras y ambos necesitarán volver a marcar la cancha en sus relaciones con los jueces federales y con la Corte Suprema. La pertenencia común al peronismo hace más fácil mantener unidos los fragmentos con los que se forman las coaliciones para gobernar en Argentina. (...) Como ha dicho Eduardo Fidanza, sociólogo y director de la consultora Poliarquía, el peronismo es dueño de una casa de dos plantas: ocupa siempre la planta baja y a veces alquila el primer piso. A Macri se lo alquilarían más caro que a Scioli. La estabilidad, el éxito y la distribución de los premios y las cargas políticas de la próxima presidencia se definen en los términos de ese contrato de alquiler.


El factor generacional - 26/10 - Bastión Digital - Lorena Moscovich


Lo primero que deja esta elección es la constatación de distintas estrategias de voto. ¿Qué criterios usaron los votantes para elegir entre los diferentes cargos? Dos puntas posibles para empezar a dar respuesta a este interrogante son: oficialismos y recambio generacional. Cerca del 65% del padrón tiene entre 16 y 45 años. Estos votantes se socializaron políticamente bajo el ala de un kirchnerismo fresco y renovador que les ofreció una nueva política, les habló en las redes sociales, les permitió entrar al mercado y fomentó su rol de consumidores. Ellos desconocen a este FPV que eligió a Daniel Scioli y Anibal Fernández. Estos doce años han impreso un idioma político propio.  La fortaleza de Cambiemos es haberlo aprendido, la debilidad del Frente para la Victoria es haberlo abandonado.


El desafío de construir una nueva coalición - 27/10 - Clarín - Alberto Föhrig


Las elecciones de anteayer marcaron el fin de un ciclo político en la Argentina. Los ochentas alfonsinistas, los noventas menemistas y la década kirchnerista. Nada de lo que venga será igual que lo que vivimos. ¿Qué aprendizajes hicimos de esta elección? El primero es que la fragmentación de los partidos no es lineal y que la unidad de la oposición tampoco lo es. Macri más Massa no da 55%. Que Massa haya permanecido con una candidatura fuerte hasta el final de la contienda quizás explique parte de los votos que perdió Scioli. El sistema de ballotage forzará que ahora sí haya dos opciones y el electorado decidirá. En segundo lugar, vimos que el arrastre de candidatos presidenciales hacia sus gobernadores puede funcionar de manera inversa. Vidal traccionó a Macri y Fernandez traccionó (negativamente) a Scioli. Aprendimos también que las reglas de nuestro sistema electoral vetusto requieren partidos fuertes con participación de ciudadanos movilizados para fiscalizar la elección y asegurar que las reglas se cumplan. Hecho esto, el sistema funciona. En 15 años pasamos del “que se vayan todos” a millones de ciudadanos fiscalizando la elección. Esta es una buena noticia para el sistema democrático.


La incógnita del balotaje - 31/10 - La Voz del Interior - Diego Reynoso


Luego de un largo año electoral, el 22 de noviembre concurriremos por tercera vez a las urnas para elegir, esta vez de manera definitiva, al próximo presidente de la república. ¿De dónde llegó el respaldo al candidato de Cambiemos? Los datos indican que provino en su mayoría de dos lotes. Por un lado, el voto en blanco, que en las primarias había sido 1,2 millones, se desplomó a casi 600 mil. Por otro lado, los votos positivos, que en las Paso habían sido 22 millones, subieron a 24,4 millones el domingo pasado. ¿Qué nos indica esto? Que Macri supo conquistar el respaldo mayoritario de los indecisos, de los menos politizados, a los cuales la realidad partidaria, las definiciones ideológicas, la política que ven como tradicional no los convoca ni los atrae. En este sentido, si bien el candidato del Frente para la Victoria obtuvo más votos que su inmediato contrincante –en concreto, 600 mil votos–, no fue el ganador de la noche del domingo pasado y menos aún su instituto político, fuertemente enraizado en una porción de la sociedad, pero que no ha logrado despertar la adhesión de los ciudadanos menos intensos, quienes vieron en el candidato de Cambiemos, ahora con más intensidad, su candidato. Los resultados del domingo pasado dejaron en tablas a ambos candidatos, aunque con un impulso simbólico poderoso a favor de Macri.