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Silvia Gold, directora de la organización Mundo Sano, participó del ciclo #1LíderXmes

La charla se realizó en el campus como parte del ciclo que convoca a personalidades del mundo empresario y cultural para que cuenten a los estudiantes de la universidad sus experiencias y compartan su mirada sobre la realidad de país. El encuentro fue coordinado por Gabriel Berger, director de la Escuela de Administración y Negocios y del Centro de Innovación Social (CIS).

Silvia Gold cuenta que nació “en una farmacia”. Sus padres y uno de sus tíos, “casi un abuelo” para ella, trabajaban en el negocio familiar. Allí se desempeñó en cuestiones de control de calidad y desarrollo de nuevos productos. Estudió Bioquímica en la Universidad de Buenos Aires (UBA), se recibió cuando era madre de dos hijos (tiene tres) y defendió su tesis doctoral el día anterior a emigrar a España en 1976 en plena dictadura militar argentina. “Nos fuimos entre temores y ganas de democracia. Así iniciamos la aventura”. El plural abarca, fundamentalmente, a Hugo Sigman, su esposo, un médico psiquiatra que en aquel momento trabajaba en el Hospital de Lanús.


España “no era lo que es ahora”, recuerda. El franquismo había terminado un año antes. Sintió que dejar el país, al menos al principio, no significaba “un paso adelante”. Barcelona fue el primer destino de la familia. Allí, en los 80, sus hijos iban a la escuela al lado de la casa de Diego Maradona y llegaron a vivir en una casa vecina a la de Diego Maradona. Sus hijos le gritaban al 10 imaginando que la voz se levantaba por sobre la pared y llegaba hasta él.


Los años pasaron. Silvia y Hugo se dedicaron primero a la compra y venta de materia prima farmacéutica, luego pasaron a la instancia de fabricación y a darle valor agregado a los productos. La pequeña empresa familiar se transformó, a fuerza de “no resignarse, de no aceptar el no porque sí, de perseverar y trabajar con excelencia”, en el Grupo Chemo, con ganancias de 1.200 millones de dólares al año, que vende su producción a 140 países, tiene presencia en otros 46, 11 plantas de vanguardia y 9 centros especializados en I+D


Silvia Gold brindó este martes una charla en el campus como parte del ciclo #1LíderXmes, que convoca a personalidades del mundo empresario y cultural para que cuenten a los estudiantes de la universidad sus experiencias y compartan su mirada sobre la realidad de país. El encuentro fue coordinado por Gabriel Berger, director de la Escuela de Administración y Negocios y del Centro de Innovación Social (CIS).


Al Grupo Chemo le siguió el Grupo Insud, una compañía familiar que agrupa empresas de las ciencias de la vida, agroforestales, de la industria cultural, la naturaleza y el diseño. Además, Silvia dirige la fundación Mundo Sano, que en 1993 fundó su padre, y el Consorcio de Investigación, Desarrollo e Innovación (ID+i) de terapias oncológicas innovadoras. También es miembro en Argentina del Consejo Consultivo del Grupo de Fundaciones y Empresas (GDFE), del Consejo Económico y Social de la Universidad Torcuato Di Tella, del Foro del Sector Social, del Patronato de la Fundación Museo Reina Sofía de España.


Cuando tomó a su cargo Mundo Sano, Silvia observó que entre los postulados que figuraban en el estatuto había una frase: “Retribuir a la sociedad parte de lo recibido”.


Gold dedicó gran parte de su charla al trabajo que realiza Mundo Sano, una organización de la sociedad civil que promueve y genera condiciones para mejorar la salud de las personas expuestas a enfermedades desatendidas como el Chagas, el dengue o la leishmaniasis. “Son las enfermedades de la pobreza, de la deuda social. De las que nadie quiere hablar. La medicina tiene respuestas para ellas pero la sociedad no accede a esas respuestas”, comentó.


La tarea de Mundo Sano es llevar al terreno la formación de conocimiento y sostener la cooperación público-privada a nivel de políticas sanitarias y sociales. La organización tiene sedes, además de Buenos Aires, en Tartagal (Salta), Pampa del Indio (Chaco), Añatuya (Santiago del Estero), Clorinda (Formosa), Puerto Iguazú (Misiones), y en Madrid. La expansión del trabajo de Mundo Sano traspasó las fronteras gracias a alianzas con otras asociaciones civiles internacionales en España y Etiopía. “Articular con América Latina y África nos abrió muchas puertas”, mencionó.


La organización Mundial de la Salud  contabiliza 17 enfermedades desatendidas que suelen afectar a los sectores más vulnerables de la sociedad y que causan graves consecuencias en la salud de quienes la padecen. En Argentina, por ejemplo, se registran entre 1,5 y 2 millones de personas con Chagas. Para combatir la enfermedad, Mundo Sano apunta sus esfuerzos en prevenir, diagnosticar y asegurar el acceso al tratamiento médico. “A darle visibilidad”, resumió Gold.


“Uno no logra nada solo ni se recibe de líder. Se crece con socios, con compromiso, teniendo modelos y un conjunto de herramientas de gestión. Yo agradezco, por ejemplo, la posibilidad de trabajar con el sistema público”, dijo.