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Expertos destacaron la necesidad de visibilizar los casos de violencia obstétrica

Así coincidieron la diputada nacional Victoria Donda (Frente Amplio Progresista), Irene Castillo (Integrante de la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de Violencia de Género - CONSAVIG) y Héctor Beccar Varela (Médico Obstetra del Hospital Universitario Austral) durante una charla que coordinó Juan Pablo Montiel, profesor del Departamento de Derecho de la Universidad de San Andrés.

Las situaciones de violencia obstétrica que padecen las mujeres durante su embarazo, el trabajo de parto y luego del nacimiento de su hija o hijo deben ser visibilizadas y sancionadas.


Así coincidieron la diputada nacional Victoria Donda (Frente Amplio Progresista), Irene Castillo (Integrante de la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de Violencia de Género - CONSAVIG) y Héctor Beccar Varela (Médico Obstetra del Hospital Universitario Austral) durante una charla que coordinó Juan Pablo Montiel, profesor del Departamento de Derecho de la Universidad de San Andrés.


“Debemos visibilizar las situaciones que tienen que ver con la violencia obstétrica, que es un tema que empieza a hablarse pero todavía no tanto como se espera y necesita. Existe, en muchos casos, una vulneración de los derechos de la mujer por parte del sistema de salud que hay que resolver y empezar a modificar”, dijo Donda.


Beccar Varela, en tanto, expresó que “así como por décadas se pensó que la lactancia materna no era lo mejor para alimentar a nuestros hijos”, la atención a las mujeres y el respeto a sus derechos antes, durante y después del proceso de parto “también va a tender a mejorar. El cambio –agregó- se está gestando, cada vez hay más concientización de estas situaciones. A los médicos no nos va a quedar otra que acompañar a las mujeres”, indicó.


“Uno de los mandatos patriarcales con los que crecemos las mujeres es que en algún tramo de la vida debemos ejercitar el rol maternal. En innumerables ocasiones somos objeto de maltrato en los hospitales, malas prácticas que se desarrollan e ilustran de manera hegemónica en el ámbito de la salud al igual que otras áreas, como en la Justicia. Esto trae consecuencias sobre la vida de las mujeres, adolescentes y niñas”, evaluó Castillo, a cargo de la Subcomisión de Violencia Obstétrica de la CONSAVIG.


Que se facilite la participación de la mujer como protagonista de su propio parto, que se respete su derecho a ser informada sobre la evolución del parto y el estado de salud de su hija e hijo, que no sea sometida a una intervención cuyo propósito sea la investigación salvo que cuente con su autorización fueron otros de los reclamos de los especialistas en el encuentro, que se realizó en el auditorio del British Arts Centre (BAC), de la ciudad de Buenos Aires.


“Los agentes de salud encargan el proceso de parto como un proceso mórbido, asociado a la naturalización de los estereotipos de género. Muchas veces la violencia a las mujeres es el resultado de prácticas consideradas normales, sin intención, pero que tienen como consecuencia situaciones de vulneración de derechos”, sostuvo Castillo.


Donda, en tanto, recordó que la Ley de Parto Respetado fue promulgada once años de su aprobación y que en la Argentina no hay estadísticas oficiales acerca de la violencia contra las mujeres.


“La intervención del Derecho Penal es ineficiente en estos temas de violencia obstétrica. El mejor sistema sancionatorio de esta práctica debe priorizar una dimensión más administrativa, fortalecer los tribunales de ética en el ámbito de los colegios médicos, que sean imparciales y no generen prácticas de impunidad. Se deben generar incentivos desde el Estado para que sean mecanismos eficientes. Y, al mismo tiempo, considerar delictivas sólo aquellas intervenciones más graves que se producen sobre el cuerpo de la mujer: inducir embarazos no consentidos, cesáreas no consentidas, y hasta la aplicación de la peridural cuando la mujer no la quiere, por ejemplo”, opinó Montiel.


Para Beccar Varela “faltan años luz para que los colegios médicos tomen una medida disciplinaria contra los profesiones que incurren en una práctica de violencia obstétrica. Son corporativistas y van a defender siempre al médico. Se necesita gente muy noble y derecha para valorar el problema y tomar alguna medida. En mi caso me sirvió más el reclamo de una paciente que me sancione un comité de ética”, reconoció.


“Todo lo punitivo es negativo. Uno de los desafíos que tenemos desde la CONSAVIG es incluir el enfoque de la perspectiva de género y los derechos de las mujeres en la currícula de la carrera de Medicina y en la etapa de residencia médica. Y que se brinden cursos y seminarios a los profesionales, por ejemplo, como condición para renovar su matrícula. Debemos darles herramientas que no les dio en su formación. Hay que separar la violencia obstétrica de la mala praxis, lo que no quiere decir que en el mismo proceso se encuentren ambas”, comentó Castillo.


Donda aseguró que la violencia obstétrica forma parte de una “violencia machista que en muchos casos mata y se expresa de muchísimas formas. Todas tienen que ser combatidas por igual porque se trata de una situación transversal de vulnerabilidad que alcanza a quien se atiende en un hospital público de Misiones como en una clínica privada de la Capital Federal. Estamos en mejores condiciones que nuestras abuelas y nuestras madres, pero el avance no es gratuito. Fue fruto de su esfuerzo”, culminó.