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Román Lejtman

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Roberto Bouzas: "La aprobación del Acuerdo Transpacífico no está asegurada"

El vicerrector de la Universidad y director dela Maestría en Política y Economía Internacionales (MPEI) analizó, en una entrevista con el programa "Vuelo de regreso", que se emite por FM Milenium, el impacto del Acuerdo de Asociación Transpacífico al que arribaron Estados Unidos, Japón, Australia, Brunei, Canadá, Chile, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.

Román Lejtman: ¿El Acuerdo Transpacífico es realmente algo revolucionario e inédito en las relaciones internacionales?


Roberto Bouzas: Es una continuación de lo que Estados Unidos viene haciendo desde fines de la década del 80. Es una etapa superior de una estrategia de negociaciones preferenciales que empezó con Canadá, siguió con México y luego con una serie de acuerdos bilaterales con países de América latina, Asia e incluso Jordania. Ahora hay varios de esos acuerdos que se integran en un acuerdo mayor que reúne a doce países, algunos con los que Estados Unidos no tenía acuerdos bilaterales. Es importante en la medida que es un marco que define un cierto modo de reglar las relaciones comerciales entre países hacia adelante.


Román Lejtman: Leí notas en la prensa local, en el New York Times, en El País de España, en Wall Street Journal, y lo que se distingue es que es un tratado multilateral de balance de poder con China. ¿Vos coincidís que trata de contener a China avanzando por todos lados del tablero internacional?


Roberto Bouzas: Es más que eso. La dificultad del régimen multilateral para construir una agenda a través de la Organización Mundial de Comercio (OMC) desvío gradualmente a Estados Unidos desde el foco multilateral hacia acuerdos preferenciales. Es una etapa que tiene 25 años, que no es nueva. Ha sido construida pacientemente, paso a paso, y ahora estamos en una etapa superior. Ciertamente es un intento de construir un conjunto de reglas para regular el comercio en el área del Pacífico teniendo en mente a China, sin lugar a dudas. Pero va más allá de eso. Es una estrategia de definición de un conjunto de principios que no se pueden acordar y negociar en el ámbito multilateral porque las condiciones han cambiado y, por lo tanto, la forma de hacerlo es por medio de acuerdos preferenciales. Este es el primer acuerdo importante que Estados Unidos consigue hacer con varios países simultáneamente.


Román Lejtman: Con respecto a los detalles el acuerdo refiere protecciones a la propiedad intelectual, aranceles diferentes, cuotas de producción, etc. Me parece un acuerdo fuerte y profundo, ¿verdad?


Roberto Bouzas: Los detalles, en realidad, están por verse. No sé si viste la conferencia de prensa en la que los ministros allí reunidos anunciaron el acuerdo, en particular el representante de Estados Unidos; dijeron que los técnicos de cada país se iban a quedar arreglando la letra chica. En estos acuerdos lo que importa es la letra chica, sobre todo en materia de comercio internacional. Había muchas cosas conflictivas: el tema de las discusiones prosaicas como al acceso de Estados Unidos al mercado lácteo de Canadá, el patentamiento de los medicamentos biológicos, temas automotrices, el arroz en Japón. El modo en que se cerró el acuerdo todavía es incierto y todavía tiene que pasar por los doce congresos.


Román Lejtman: ¿Vos crees que los once congresos esperarán al Capitolio para luego alinearse y aprobar el acuerdo o van a aprobarlo como una forma para generar presión al que todavía no lo hizo?


Roberto Bouzas: Hay algunos actores clave en este acuerdo. Sin duda uno es el Congreso de Estados Unidos. El gran paso que estuvo desapercibido en la Argentina se dio en junio, cuando el congreso norteamericano le otorgó al Ejecutivo un mandato para negociar por la vía rápida. Esto le permite al Ejecutivo a presentar un paquete de medidas y que el congreso lo vote por sí o por no sin introducir enmiendas. Eso pasó en junio y habilitó a la Administración Obama para hacer la ofensiva que hizo en los últimos meses hasta cerrar el acuerdo. Los otros actores claves son Japón y Australia; el resto más o menos va a acompañar.


Román Lejtman: ¿Está bien decir que al final de su mandato Obama plantea un legado en el que figuran la relación con Cuba, este Acuerdo del Pacífico, el vínculo con China y la negociación nuclear con Irán?


Roberto Bouzas: Son temas conflictivos que generan mucha división en Estados Unidos y la Administración Obama tomó una posición clara en todos. Este Acuerdo Transpacífico no es un invento reciente, pero todavía lo tienen que cerrar y hacerlo pasar por los congresos. No consideraría que la aprobación esté asegurada porque dentro del Partido Demócrata tiene bastante oposición. El año que viene es un año electoral y es un pésimo momento para aprobar el acuerdo. El NAFTA se aprobó en condiciones parecidas pero después de las elecciones.


Alejandro Bianchi: Suponiendo que este acuerdo se apruebe, aunque pueda ser complicado, ¿significaría que a la hora de decidir una inversión tal vez una empresa norteamericana vaya primero a Chile, Perú y México antes elegir a la Argentina? ¿O Argentina, o también Brasil, por el peso del mercado que tienen, todavía no han perdido las chances?


Roberto Bouzas: Depende mucho del sector. El acuerdo de libre comercio de Chile con Estados Unidos no le ha traído inversión a la industria chilena; no es para eso que lo hizo. México es un caso diferente, tiene un sector industrial muy integrado a la economía norteamericana y el NAFTA sirvió para eso. La Argentina y Brasil lo que tienen como capital es un mercado interno, pero desgraciadamente no se está explotando en el sentido de profundizar la integración. Entonces lo que hay son dos mercados fragmentados y ahí la Argentina pierde en relación a Brasil.


Román Lejtman: Si nosotros sabemos adónde tenemos fallas estructurales, como por ejemplo en el valor de los commodities, la falta de inversión, el candombe de Brasil y la industria automotriz, ¿puedo leer que el Acuerdo Transpacífico y jugar a que lo aprueben para, sobre eso, generar un by pass para resolver mi crisis estructural sobre la base del acuerdo?.


Roberto Bouzas: Argentina tiene obstáculos estructurales para un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. Es difícil encontrar adonde está el negocio comercial. Uno puede justificar por otro tipo de consideraciones como expectativas, imagen, reputación, pero desde el punto de vista comercial la racionalidad de un acuerdo con Estados Unidos, por las características de las dos economías, no es muy fácil de defender. Por eso es tan difícil el acuerdo con la Unión Europea. Si me decís como movida diplomática, puede ser un espacio importante, pero desde lo comercial me parece que no es por ahí.