Investigación de Martín Rossi: Las dinastías políticas, un mal que se reproduce a sí mismo

La prestigiosa revista The Economic Journal publicó una reciente investigación de Martín Rossi, profesor y vicerrector de la Universidad.


En una investigación reciente publicada en la edición de octubre de 2017 de la prestigiosa revista académica The Economic Journal, Martín Rossi, profesor y vicerrector de la Universidad de San Andrés, analiza el problema de las dinastías políticas con rigor científico y apoyado en las herramientas de la econometría. Los hallazgos del trabajo son contundentes: cuanto más tiempo pasan los políticos argentinos en el poder, más probable resulta que, en el futuro, esos políticos obtengan puestos más altos y que sus parientes ingresen al Congreso. El efecto es significativo: cinco años adicionales en el cargo aumentan la probabilidad de pasar a posiciones políticas más altas en aproximadamente 45 puntos porcentuales, y la de tener un pariente en futuros congresos en alrededor de 20 puntos porcentuales.

A la hora de explicar esta capacidad del poder político de auto-reproducirse, juega un rol decisivo el hecho de que los votantes reconocen los apellidos. Esta conclusión se apoya en dos datos fundamentales. En primer lugar, la ventaja de estar más tiempo en el poder no aumenta la probabilidad de que se establezca una dinastía política cuando el político tiene un apellido común. En segundo lugar, aquellas legisladoras casadas con un político reconocido son más propensas a usar el apellido de casadas, presumiblemente porque ello representará una ventaja a la hora de la competencia electoral.  

Ahora bien, ¿debería preocuparnos que existan las dinastías políticas? Sí, y mucho. Los legisladores “dinásticos” presentan un 26% menos de proyectos de ley que los no dinásticos. Más aún, la proporción de proyectos de ley aprobados es un 43% inferior en el caso de los legisladores dinásticos. Dado que estos dos factores son generalmente aceptados como indicadores del desempeño de un legislador, resulta que, estadísticamente, los legisladores dinásticos son bastante peores que el resto. Cabe concluir, entonces, que las dinastías políticas no contribuyen a mejorar la calidad de nuestra democracia. 

Viernes, Diciembre 29, 2017
Dinastías políticas - Fuente: Congreso de la Nación Argentina