Post elecciones: luna de miel y ministros ignotos


Por Diego Reynoso, profesor del Departamento de Ciencias Sociales.

Un estudio de la Universidad de San Andrés demuestra que, pese a la aceptación de la gestión, algunos ministros son casi desconocidos.

Las elecciones de medio término dieron un espaldarazo al gobierno de Cambiemos. Ganó en muchos distritos, ya sea por virtudy unidad propia, ya sea por defecto o división ajena. El electorado dio un apoyo sustantivo, distribuido territorialmente, al partido de gobierno. Allí donde no ganó, al menos salió segundo y compitiendo palmo a palmo con sus adversarios. En Cambiemos sueñan con lo hasta ahora imposible: ganar gobernaciones e intendencias dominadas exclusivamente por peronistas variopintos. Por ejemplo: La Matanza, por estos días, está repleta de pintadas con el nombre del ministro de Educación: `Finocchiaro intendente`. Mientras en Cambiemos sueñan con todo, en el panperonismo se acumulan las pesadillas de las denuncias y las disputas internas. Así las cosas, el Gobierno parece estar atravesando una nueva luna de miel, típica de los meses posteriores a todo triunfo electoral.

Gobierno y políticas públicas

En nuestra Encuesta sobre Satisfacción Política y Opinión Pública (#ESPOP) que realizamos mensualmente en la Universidad de San Andrés los resultados reflejan esta luna de miel poselectoral. La satisfacción con la marcha general de las cosas subió 6 puntos en relación con la medición previa a las elecciones, alcanzando el 53%; el valor más alto desde la asunción del Gobierno, y la aprobación del gobierno de Mauricio Macri está en el 66%, proporción similar a la de los primeros meses de 2016. Si bien hay diferencias entre los estratos socieconómicamente más altos (ABC1) -la aprobación alcanza un 72%- y los estratos más bajos (D1-D2) laaprobación es del 62%-, la aprobación es elevada transversalmente. Es sorprendente, cualquiera sea la segmentación que escojamos (edad, regiones, sexo), hay diferencias significativas, pero en todos los segmentos la aprobación supera ampliamente el 50%.

Si bien en febrero y marzo el Gobierno experimentó su peor momento con la opinión pública -la aprobación estaba en 45%-, desde abril en adelante hubo una lenta y continua recuperación de la aprobación, que condujo a los resultados electorales de agosto y al incremento en las elecciones de octubre. El respaldo en las urnas, a su vez, produjo este efecto luna de miel que se verifica en el apoyo de la opinión pública.

De su gestión, la opinión pública está muy satisfecha con las políticas de obras públicas e infraestructura (64%), con la política de modernización del Estado (51%), con la política de transporte (50%) y la política exterior (50%) y manifiesta estar poco satisfecha con las políticas de trabajo (36%), defensa (36%), justicia (28%) y seguridad (25%), de la misma manera que antes de las elecciones. No obstante, observamos dos cambios bruscos en la tendencia de la satisfacción con las políticas. Por un lado, una caída de 43% a 37% en la satisfacción con la política previsional, que evidentemente ha estado afectada por la propuesta de suba de la edad jubilatoria; y por el otro, una subida en la satisfacción con la justicia, que pasó de 20% a 28%, que podrían estar asociados linealmente a los juicios por temas de corrupción de los funcionarios del gobierno anterior.

Macri

Su imagen y la de María Eugenia Vidal siguen siendo altas. La gobernadora y el equipo. La luna de miel de la opinión pública con el Gobierno está centrada en el Presidente (67% de opiniones positivas) y en la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, que hoy alcanza un 74% de opiniones positivas. No hay planeta en la órbita del sistema político argentino que tenga este volumen de opinión favorable a nivel nacional. Aún más, si solo contamos a los que la conocen, las opiniones positivas llegan a un neto del 80%.

No hay nadie en el equipo de gobierno que tenga tan favorable opinión por parte de la ciudadanía. El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, no ha sido tan favorecido con la opinión de la ciudadanía (51%), pero ello se debe más a la falta de opinión o al desconocimiento que a una opinión negativa sobre él. Las elecciones pusieron en el centro de la escena a Elisa Carrió, que en su errática órbita con la opinión pública hoy alcanza un 62% de opinión positiva.

La mayoría de los ministros son ignotos desconocidos para la opinión pública. De 26 funcionarios con rango de ministros, solo dos ministros tienen un nivel de conocimiento igual o superior al 70%. Patricia Bullrich es la más conocida (85%). La polémica ministra de Seguridad tiene la opinión partida en 43% positiva y 42% negativa. Marcos Peña le sigue en conocimiento (71%) y tiene un no despreciable 48% de opinión positiva, considerando el rol deljefe de Gabinete, frente a un 23% de negativa.

Junto a estos, otros cinco ministros tienen un nivel de conocimiento por encima del 50%. El ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda, Rogelio Frigerio, también es de los conocidos (60%), con un excelente 40% de opiniones positivas y un 20% de opiniones negativas. No es para menos, ya que su área política es la que más satisfacción despierta en la opinión pública.

Sergio Bergman es otro de los ministros conocidos (60%) pero su desempeño al frente de Medio Ambiente es bastante crítico: su imagen negativa es del 39%, mientras que la positiva es del 21%. Otros ministros conocidos son Jorge Triaca (59%), Juan José Aranguren (58%) y Guillermo Dietrich (53%). El de Trabajo y el de Transporte tienen un 34% de opinión positiva, mientras que el de Energía tiene más opinión negativa (32%) que positiva (25%). El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, tiene tan solo un 49% de conocimiento, algo inusual en un ministro de esa cartera.

El resto de los ministros tiene muy poco nivel de conocimiento en la población. No obstante, la mayoría tiene una proporción muy baja de opinión positiva, pero no obstante mayor que la negativa. Hay algunos casos de ministros que, si bien son muy poco conocidos, los pocos que los conocen tiene una opinión negativa mayor que positiva. Es el caso del ministro de Finanzas, Luis Caputo (24% de negativa, 20% de positiva); el titular de la AFI, Gustavo Arribas (21% de negativa, 14% positiva); el ex ministro de Salud Jorge Lemus; el secretario de la Sedronar, Roberto Moro, y el secretario de Legal y Técnica, Pablo Clusellas.

Dentro del tropel de ministros poco o nada conocidos, hay tres que, de alguna forma, se destacan sin ser conocidos. Uno es el ministro de Modernización, Andrés Ibarra, cuya área es una de las mejor valoradas por la opinión pública, al mismo tiempo que solo lo conoce el 27% de los entrevistados. Otro es el ministro de Ciencia y Tecnología, e Innovación Productiva, que está en el cargo desde hace diez años y tan solo es conocido por el 39% de los entrevistados. El otro es el reciente ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, que con un nivel de conocimiento del 26% ya ha comenzado a prepararse para disputar la intendencia del simbólico municipio de La Matanza. Postales de la luna de miel. El efecto luna de miel suele durar unos meses. La opinión pública suele apoyar, aprobar y darle el crédito a un gobierno que sale respaldado en las urnas. Para el Gobierno, es el momento de usar el capital político que momentáneamente detenta. Los ministros conocidos o desconocidos tienen una ventana de oportunidad para avanzar con propuestas y proyectos. Es el momento de la iniciativa política y de la negociación en condiciones muy favorables. El Presidente ya lo habrá registrado y la oposición lo experimenta en carne propia: la opinión pública es muy volátil. Mantener el clima de opinión de la luna de miel poselectoral es un arte imposible de manejar. El problema es dejarse encantar por ese apoyo tan intenso y a la vez tan inestable.
Perfil
24 de Noviembre de 2017