Silvia Ramírez Gelbes: "Icardear", el lenguaje da la bienvenida a los verbos del siglo XXI


Icardear: acción de robarle el/la novio/a a un amiga/o. El término todavía no aparece en el diccionario de la Real Academia Española, pero no resultaría extraño que se incorpore en alguna actualización de años futuros. Lo cierto es que el lenguaje español se empapó en los últimos 15 años de un nuevo paradigma: cualquier palabra puede ser reconvertida en un verbo y ser aceptada e incorporada socialmente.

Según los expertos, el idioma actual vive una era de conceptos desestructurados, en los que hay puertas abiertas para romper con lo establecido y donde se habilita la construcción de nuevos caminos con las palabras. El escape a las formalidades, la importancia cada vez más grandes de las relaciones directas y la llegada de internet y las redes sociales presentaron un escenario hasta el momento desconocido y consolidaron dos realidades: la aparición de palabras inéditas y la repercusión masiva de lo nuevo y original.

El caso del verbo "icardear", tan asentado en la cultura argentina, es uno de los ejemplos más claros. El término, creado a partir de la relación amorosa entre el futbolista Mauro Icardi y Wanda Nara, ex mujer del ex compañero de equipo y amigo del delantero, Maxi López, pudo haber nacido y terminado en una simple reunión de amigos. Sin embargo, la propagación mediante plataformas como Twitter o Facebook lo convirtió en una palabra reconocida y aceptada en el ámbito público.

"Ahora hay más audacia frente al lenguaje. Vivimos en una época en la que la prescripción lingüística perdió fortaleza. Hoy existe una apertura a comportamientos más desinhibidos frente a la creación de palabras, lo que hace que los inventos de nuevas definiciones se reproduzcan y hasta se validen en los medios. Hay un relajamiento en relación a la censura", le aseguró a Infobae Silvia Ramírez Gelbes, experta en lingüística y directora de la Maestría en Periodismo de la Universidad de San Andrés.

"La lengua es una entidad viva. Si no lo fuera, estaríamos hablando en latín. Van apareciendo siempre nuevas palabras, se van adoptando algunas de otras lenguas e incluso se van incorporando estructuras gramáticas o léxicas de otros lenguajes", añadió.

Uno de los factores clave en la aparición de los nuevos términos es la inclusión del humor, la ironía y el sarcasmo en las conversaciones cotidianas. Ese nuevo estilo, más desenfadado y menos estricto puede aparecer desde una charla de chat entre dos amigos jóvenes hasta en algún debate político entre dos candidatos presidenciales o en alguna disertación sobre liderazgo.

Así es como aparecieron verbos de la talla de "icardear" mismo o hasta "borocotizar", término creado a raíz del hecho sucedido en noviembre de 2005, cuando Eduardo Lorenzo Borocotó había sido electo diputado nacional por el PRO y, apenas 12 días después, anunció su pase a las filas del kirchnerismo.

"Las sociedades se animan a jugar más con lo lúdico, lo irónico, lo humorístico. Se le carga de representatividad a cierta característica típica o identificatoria de un individuo que se rige por un hecho puntual. Y las personas la adoptan jugando con el lenguaje", explicó Ramírez Gelbes.

A la especialista le llama la atención tanto la nueva capacidad de convertir los sustantivos propios en verbo como la ruptura de las relaciones formales hasta en las más altas esferas. "Las conversaciones se han horizontalizado desde hace, como mínimo, tres presidencias. Los mandatarios tratan de vos a sus interlocutores en público. En la actualidad prima la relación sobre la investidura", analizó.

El rol de las redes

La aparición de internet y las redes sociales también cambió la estructura del lenguaje y dio paso a una serie muy variada de nuevos verbos.

Acciones como "googlear" o "photoshopear" ya fueron reconocidas hace tiempo por la propia RAE, sin embargo, ahora se sumaron "Instagramear", "tindear" y hasta algunos más técnicos: ya es cotidiano leer o escuchar a un asiduo usuario de Twitter usar el término "favear", en referencia a darle clik al ícono de favorito respecto a otro tweet. Lo mismo sucede con "likear", para el caso de las fotos de Facebook o el propio Instagram.

Hasta el momento, los propios especialistas no intentan luchar contra la realidad: no se trata de un perjuicio para el lenguaje ni que las nuevas generaciones hablan mal el español. De hecho, todo lo contrario, los nuevos verbos y la capacidad de inventar tan diferentes y nuevas palabras no hacen más que enriquecer el idioma y darle una nueva vuelta a su análisis.

Infobae
16 de Junio de 2016