Khatchik DerGhougassian: "Hay un genocidio en Medio Oriente"


Khatchik DerGhougassian
"Hay un genocidio en Medio Oriente y sus víctimas son los más vulnerables"

El profesor del Departamento de Ciencias Sociales fue entrevistado este viernes por el periodista Reynaldo Sietecase en el programa de radio “Guetap”, que se mite por “Vorterix”. La siguiente es la desgrabación del diálogo:

Reynaldo Sietecase: ¿Por qué tanta gente arriesga su vida, como la familia de Aylan, intentando llegar a Europa en este momento desde Siria, por ejemplo?

Khatchik DerGhougassian: Es el conflicto, es la guerra civil. Es la falta de voluntad de las partes que están en la guerra, desde el gobierno sirio hasta las facciones opositores, para sentarse alrededor de una mesa de negociación. Y también de las llamadas potencias extranjeras, empezando por Estados Unidos, Rusia y los países europeos, de poner fin a este conflicto. Mientras esto siga lamentablemente el flujo de gente desesperada que quiere salir de Siria a cualquier precio va a seguir.

Reynaldo Sietecase: Esa familia era de Kobane, una ciudad arrasada por el Estado Islámico, que ocupa el 40 por ciento del territorio en Siria. ¿Tiene algo que ver toda esta situación con que el EI se encuentre allí?

Khatchik DerGhougassian: En este conflicto decir quién es el responsable es demasiado irresponsable, porque todos lo son. Sin embargo, el mayor peso de la responsabilidad de la violencia y de la intransigencia es del EI y quienes lo nutren. El EI es un fenómeno que tiene vida en sí, pero que no puede llegar a esta capacidad de coerción si no le hubieran facilitado el acceso a Siria e Irak, si no les dan armas y no hubiera un momento ideológico de los países de la región que tienen interés en mantenerlo como un factor de contención para arreglar sus problemas de balance de poder en la región. Hablamos de Turquía y de Arabia Saudita, principalmente, y de otras potencias y sectores que por una ideología apoyan al EI.

Reynaldo Sietecase: Parece que el EI es una banda terrorista, que la idea del califato es delirante, pero uno ve cómo se consolida y que las potencias no intervienen demasiado en frenarlo.

Khatchik DerGhougassian: El EI es un proyecto atípico pero hay que pensar que tiene alrededor de 20.000 combatientes, que son creyentes y van a seguir hasta las últimas consecuencias. Con un fenómeno como el EI es difícil pensar cómo se puede controlar.

Reynaldo Sietecase: Estados Unidos y las grandes potencias de Europa pareciera que no tomaran al EI como una amenaza, porque de lo contrario no se entiende por qué no intervienen.

Khatchik DerGhougassian: Me parece que la política exterior de Barack Obama se dio cuenta de las limitaciones del poder que tiene Estados Unidos, aunque sea una superpotencia militar, para generar situaciones y controlarlas. El caso de Irak todavía no queda muy claro, pero en algunos sectores la administración de George Bush se pensó que podía intervenir y democratizar el país; finalmente no pudo. Obama tomó un paso realista de no intervenir tanto, que es algo prudente de cualquier Estado. Pero el lío que habían generado con la ocupación en Irak era tan grande y el fenómeno del islamismo, que empieza con Al Qaeda y luego se metamorfosa (sic) en el EI, creó un monstruo que no es capaz de controlar. De alguna forma piensan al EI como un factor de  contención a Irán, y como hay otros que toman el conflicto en términos ideológicos de guerra religiosa se genera una fenomenal falta de voluntad de intervenir para poner fin a esta situación.

Reynaldo Sietecase: En cuanto a la resolución de esta crisis se implementó una solución de cupos para recibir a los refugiados.

Khatchik DerGhougassian: Se habla de recibir de 120.000 a 180.000 refugiados, pero hay 800.000 que pidieron asilo en Alemania solamente. Hay dos factores que interactúan en Europa y van a llevar a otro fracaso. El primero es la austeridad, porque el espectro griego se plantea en todos los países de Europa y puede pasar a ellos. El segundo son las presiones de algunos sectores sociales que consideran a los refugiados, desde la Segunda Guerra en adelante, como aquellos que causan problemas. Gran Bretaña admitió sólo a 216 refugiados sirios y el primer ministro, David Cameron, dijo públicamente que no van a recibir más de 1.000. Hay allí una prensa que moviliza a la opinión pública en contra de estos impulsos humanitarios. Alemania es el que más recibe y mejor los trata, pero algunos otros les tienen miedo. Francia, por ejemplo, debido a los atentados como el cometido contra Charlie Hebdo. Estos miedos escalan y equiparan a todos los refugiados con los terroristas. Es un dilema muy fuerte. Y no es solo una responsabilidad de Europa la de atender a los refugiados sino mundial. Hay otros países que pueden intervenir y tomar una postura humanitaria que no lo están haciendo: Argentina, Brasil, Uruguay y Chile, por ejemplo. Uruguay es un caso ejemplar, pero tiene cupos limitados para recibir refugiados. Además, no es solo abrir las puertas; es un problema internacional. Hay un genocidio en Medio Oriente que está pasando y cuyas víctimas son los más vulnerables, empezando por los cristianos y siguiendo por cualquier musulmán que no admite la interpelación del EI. Hay una esclavitud sobre las mujeres, un salvajismo y jamás se discutió una intervención humanitaria en Siria e Irak. Libia, por ejemplo, es un caos hoy en día. Esto no le quita la responsabilidad de los propios regímenes y estados de la región, que son tan intransigentes que no permiten llega a la solución de estos grandes conflictos ni dar protección humanitaria. Pero los países que no tienen sospecha moral de usar o abusar de ese concepto, como Argentina o Brasil, tienen que tomar una postura, fijarla internacionalmente no sólo para recibir a los refugiados sino para poner fin al conflicto. Es un peso, una carga para cualquier economía recibir a los refugiados, pero son las sociedades como la argentina y la brasileña donde hay descendientes de países de Medio Oriente que pueden movilizarse y donde se puede pensar un plan para recibir a cierta cantidad de refugiados y tener un perfil alto en la diplomacia para decir basta a esta lógica de conflicto y blanca de poder.

Vorterix
Khatchik DerGhougassian
04 de Septiembre de 2015
Relaciones Internacionales