José María Fanelli: "Promover el ahorro debe ser política de Estado"


-La escasez de ahorro, ¿puede ser una restricción importante para crecer y generar empleo?

-La tasa de ahorro de nuestro país es muy baja. Promedia el 18% del PBI, lo que constituye una seria restricción por tres razones. La primera es que los países de ingreso medio que lograron crecer a una tasa sostenida, mostraron tasas muy superiores. La segunda es que el país está en la etapa del "bono demográfico", que precede a la de "envejecimiento". Es la etapa en que la población es aún joven y hay una proporción alta de los llamados ahorradores primarios. Ellos deberían ahorrar bastante más. Sólo si hoy acumulamos capital crecerá la productividad y los futuros trabajadores tendrán un ingreso alto como para financiar el sistema de seguridad social y de salud en la etapa de envejecimiento, que empezará alrededor de 2035. Si en 20 años la productividad por hombre ocupado puede sostener genuinamente un salario real mucho más alto, no habrá problemas para mantener una proporción de retirados mucho más elevada. La tercera razón es que nuestro país tiene una dotación importante de recursos naturales y una parte de ellos desaparecen cuando se consumen: hay que ahorrar para sustituir con capital reproducible -físico o humano- los recursos consumidos.

-Si el ahorro es escaso, ¿cómo se espera financiar la inversión que necesitamos para el empleo?

-Con buen criterio, las autoridades tratan de incentivar la inversión, en particular en infraestructura. Sin inversión no hay empleo y sin éste no podemos soñar con una tasa de pobreza en descenso. El plan es recurrir al crédito externo y a la inversión extranjera directa para conseguir el ahorro que falta. Esto tiene sentido tras el acuerdo con los holdouts y por la mejora en el clima de inversión. Pero debería estar muy claro que ésta sólo puede ser una estrategia para una transición corta hacia un crecimiento basado en un ahorro nacional mucho más alto. Si la inversión sube y el ahorro no lo hace, lo que aumenta es el déficit de cuenta corriente. Ya hicimos la experiencia de mantener un déficit por varios años y siempre fue insostenible.

-¿Por qué con el ahorro externo no alcanza?

-No se trata de prescindir del ahorro externo, pero hay que evitar que sustituya al propio. Eso atrasaría las reformas estructurales necesarias. Y a la demografía le sirve sólo hasta cierto punto un crecimiento basado en el capital extranjero porque serán las generaciones venideras las que tendrán que hacerse cargo de pagar los intereses y los dividendos. Para envejecer sin problemas tenemos que ahorrar nosotros. Los extranjeros no le pagarán a los jubilados ni van a financiar su gasto en salud. Hay que poner el ahorro en la agenda de políticas de Estado. Nos es tarea para un solo partido.

 

La Nación
10 de Mayo de 2016