José Fanelli: Qué dicen de la economía global los "jinetes del apocalipsis"


Sebastián Campanario

¿Qué pasa si todo es una ilusión y nada realmente existe? En ese caso, definitivamente pagué de más por la alfombra que compré", dijo una vez Woody Allen. En la discusión actual de los mercados globales, realidades, ilusiones y burbujas aparecen una y otra vez. ¿Se aprendió algo de la crisis de 2007-2008? ¿O hay activos sobrevalorados en una situación de base tan o más frágil que hace ocho años, por los cuales se están pagando de más, como Woody Allen por su alfombra?

Hay un dato interesante y colorido (e inquietante) que surgió en las últimas semanas: varios de los oráculos que vaticinaron en su momento la crisis de las hipotecas subprime ocho años atrás salieron a alertar que, como sucede en la serie Juego de tronos que estrenó su sexta temporada, "el invierno se aproxima". Algunos de estos analistas son más conocidos, otros más marginales. Todos tienen algo en común: meses o años antes de la caída de Lehman Brothers venían alertando sobre la catástrofe en forma sistemática, aunque los tildaran de lunáticos.

"Sentí como si estuviera viendo un avión que se estrellaba", recordó la semana pasada, en un reportaje con el New York Times, Michael Burry, el operador que personificó el actor Christian Bale en la película The Big Short, basada en el libro de Michael Lewis sobre la crisis financiera de 2008. "De hecho, por esa época soñaba con el accidente aéreo una y otra vez. Sabía lo que iba a pasar, pero también sabía que ni yo ni nadie lo podía evitar", dice Burry.

¿Podría suceder algo así de nuevo? Burry cree que sí. "Tenía la esperanza de que entráramos en una nueva era de responsabilidad personal. En cambio redoblamos la apuesta del juego de culparnos unos a otros. Increíblemente, la crisis hizo que los grandes bancos sean hoy más grandes aún, y que la Fed tenga más poder que antes. Y aquí estamos de nuevo, tratando de estimular el crecimiento con dinero barato, y eso es algo que no funciona, pero es lo único que la Fed sabe hacer. En el medio aumenta la desigualdad y se alimenta el extremismo político. Esto es tóxico. Las "tases" son un mecanismo de asignación de precios para el riesgo, y en este contexto ese mecanismo está roto", opinó.

Burry fue retratado en detalle en la película y en el best seller que le dio pie de Michael Lewis, quien semanas atrás también se mostró muy pesimista con respecto al futuro de los mercados financieros. "La gente se comportó mal, tomando más riesgo del que podían, porque estaban los incentivos dados para que eso ocurra. Y los incentivos no han cambiado demasiado. Los bancos son más grandes que antes. Si no hubo reformas tras el crash, cuando la gente estaba realmente enojada y las entidades financieras tenían menos apoyo político, no la va a haber ahora", sostuvo Lewis.

En 2014, Lewis publicó Flash Boys, un libro de no ficción sobre los secretos, las miserias, los héroes y villanos del mundo de las "transacciones electrónicas de alta velocidad" (en inglés, HFT, High Frecuency Trading). Para Lewis, los mercados financieros, que supuestamente habían sido "reformados" y contaban con mayor regulación luego de la crisis de las hipotecas de 2007-2008, continúan siendo turbios y con zonas muy opacas que son explotadas por los jugadores que primero se dan cuenta. La única diferencia es que todo sucede a una velocidad mucho mayor que antes, con sus consecuencias multibillonarias y sus riesgos asociados.

Otro analista que hizo de su pesimismo pre-2008 un activo y una marca personal, y que ahora volvió a encender luces naranja en sus reportes, es Nuriel Roubini, profesor de la Universidad de Nueva York y director de RGE Monitor. Roubini, que en su momento fue apodado Dr. Doom ("Doctor Catástrofe") por sus previsiones negras, viene lanzando advertencias desde reportes que llevan títulos como "2008, revisitado", y que alertan sobre un nuevo statu quo en la economía global, al que llama the new abnormal, cacacterizado por mercados volátiles, turbulencias en China, crecimiento débil, deflación, crisis de identidad en Europa y surgimiento de gobiernos de ideología extrema en varios países, que alimentan el círculo vicioso.

¿Cuán extendido está este déjà vu con 2008? José Fanelli, economista del Cedes, cree que se trata de visiones algo exageradas. "En sentido estricto, algo muy parecido no podría ocurrir porque el mundo de hoy es muy distinto al de 2009. Cambiaron las regulaciones bancarias, la mezcla de política fiscal y monetaria de los desarrollados no tiene nada que ver, y seguro China o los emergentes van a jugar un papel destacado, algo que no ocurrió en 2008-2009", cuenta el profesor de la UBA y de Udesa a LA NACION. De todas formas, "que pueda aumentar mucho la fragilidad financiera es un riesgo que corremos de manera permanente -remarca-, así que un cimbronazo no se puede descartar".

Para Fanelli, el riesgo más grande es la tentación de la "guerra de monedas" para "robarle" demanda agregada al resto exportando más. Para ganar la guerra de monedas los desarrollados tienen que depreciar su moneda y para eso tienen que expandir la oferta monetaria, con el riesgo de generar una burbuja por exceso de liquidez.

Con respecto a los efectos sobre la Argentina y la región, Fanelli cree que "con o sin cimbronazo estamos muy complicados. Están presentes los ingredientes: fuerte restricción externa con caída de términos del intercambio y competitividad muy erosionada por diez años de bonanza. Sólo nos salva de algo peor que todos -excepto nosotros- acumularon reservas y por ahora la liquidez no es el problema".

Este exceso de liquidez es uno de los motores -si no el principal- por el cual Jesse Colombo, otro economista al que en su momento el London Times reconoció por haber anticipado la crisis de 2008, hoy habla del "capitalismo burbuja" y cree que hay varios mercados con activos de precios excedidos, a punto de explotar de nuevo. Ya sea el negocio inmobiliario en China, el de créditos en ese país, el boom de capital de riesgo en Silicon Valley o en las compañías de biotecnología en la costa este: Colombo se suele quejar de que los grandes medios de su país ignoran sus alertas y habla de una bubble-covery (una recuperación débil y frágil porque está apalancada en burbujas de precios).

Entre los economistas de más renombre que hoy advierten sobre burbujas peligrosas está el Nobel Robert Shiller, autor del libro Exuberancia irracional, donde describió en detalle la burbuja puntocom de fines de los 90 y la de las hipotecas de 2007-2008. Shiller bautizó a la que se empezó a inflar en 2009 como la New Normal Bubble, y cree que es muy distinta a las anteriores. Aunque siempre con un punto en común: manadas de agentes económicos guiados por una "ilusión de precios" y pagando de más por activos. Como Woody Allen con su alfombra.

La Nación
02 de Mayo de 2016