Jim Roberts: “Debemos ser el control contra la corrupción, contra las mentiras”


Gustavo Sierra

El bombardeo incesante de información parece haber adormecido a muchos. La mayoría de los que se informan, lo hacen tomando lo que quieren, lo que creen, lo que les acomoda, lo que no les causa anticuerpos. Tratan, por todos los medios, de evitar enfrentarse a ideas no preconcebidas en su mundo y apenas se confrontan con el otro como un enemigo y casi nunca para hacer una contraprueba de sus convicciones. A casi nadie pareciera preocuparle el estado del periodismo o la falta de debate genuino, salvo a algunos periodistas. Jim Roberts, el ex editor del New York Times y de Mashable, es uno de ellos. Cree con énfasis que uno de los efectos más nocivos del declive del periodismo es el hecho de que se puede acceder a todos los contenidos en forma gratuita y no hay discriminación entre unos y otros.

“Creo que si se paga, explica, los que buscan la información van a interesarse más, darle más importancia a lo que reciben de un medio de comunicación. Necesitamos educar al público, en el sentido de que cada uno entienda que el negocio del periodismo, la actividad de crear información, tiene un costo. Tienen que entender que lo gratuito carece de calidad. Tienen que pagar para recibir una información que les permita estar mejor preparados al momento de tener que elegir a sus gobernantes”.

Pero va a seguir habiendo una superoferta de noticias, más allá de su calidad.

Sí, pero hay que hacerles entender que no es lo mismo quién edita, quién es el curador de esas noticias. Un editor de calidad eleva la información por sobre cualquier otra cosa que esté en la web.

¿No cree que hay demasiada gente buscando videos de perros y gatos sin interesarles el resto?

Puede ser. Pero hay que ser claros en ese sentido. Los periodistas tenemos que hacer entender al público que no están favoreciendo la estupidez, que tienen información de calidad con un valor intrínseco. En Estados Unidos ya estamos viendo que el público entendió que debe pagar por una información de calidad. Hay una búsqueda de periodismo de calidad porque se dan cuenta de que sin ese elemento, la democracia es más débil.

¿No cree que debería ser un tema de debate y de apoyo en los organismos internacionales, en los gobiernos?

El problema que tenemos cuando los gobiernos apoyan financieramente el periodismo es que esperan algo a cambio. Creo que muchas organizaciones de noticias se resistirían a esa clase de modelo de negocio por miedo a las obligaciones que los gobiernos esperarían de ellas.

¿Y los auspicios en general?

El “sponsorship” (auspicio) es un modelo de negocio interesante. Pero funciona sólo en algunos casos. Hay algunas organizaciones sin fines de lucro, fundaciones, que han apoyado medios nuevos de comunicación. Pero no creo que alcance. Implica que usted, como editor, siempre esté yendo a buscar dinero. Un modelo interesante es lo que pasa con el Washington Post. Comprado por Jeff Bezos de Amazon y, en todo sentido, Bezos ha sido un maravilloso salvador para esa publicación.

Sí, todos esperamos un mecenas que quiera hacer periodismo de calidad.

Claro. Hay que estar abiertos a diferentes enfoques. Y diferentes modelos de negocio.

¿No cree que hay una conexión entre la irrupción de los fenómenos populistas con esta baja en la calidad del periodismo?

Creo que sí. Nosotros somos el control, la verificación, el equilibrio contra la corrupción, contra las mentiras. Los grandes medios estadounidenses están haciendo un “mea culpa” por no haber cubierto con mayor efectividad la irrupción de Donald Trump. Si lo hubieran hecho, muy probablemente no sería el candidato republicano. Esto demuestra también que no tenemos el poder que muchos creen que tenemos.

¿Tiene que ver con esto de “informar y entretener”?

Sí, lo tomamos como “el payaso”. Promovemos ese tipo de figuras para tener más cliks, para vender algo más, y no nos damos cuenta de lo peligroso que es. Nos olvidamos de las ideas. Si Trump se convirtiera en presidente los periodistas políticos de mi país vamos a tener que preguntarnos, desde una posición muy incómoda, hasta qué punto hemos sido responsables.

¿Por qué el New York Times sigue siendo un diario de calidad y no sucumbió a la tentación de apostar al sexo para tener mayor cantidad de entradas en su sitio?

El New York Times todavía atrae a los mejores periodistas del país. Atrae a personas a quienes motiva el hecho de hacer el mejor trabajo que puedan como periodistas. Y la familia dueña del diario está muy empeñada en mantener el periodismo de calidad.

¿Cómo fue su experiencia en un medio digital como Mashable?

Lo disfruté. Aprendí mucho, trabajé con periodistas jóvenes, gente que tenía la mitad de mi edad. Me enseñaron cómo ver la información que fluye en las redes sociales y cómo llegar a la gente joven.

Finalmente, la pregunta del millón, ¿hacia dónde va el periodismo?

Las herramientas del periodismo digital han logrado que usted y yo podamos ser mejores comunicadores y mejores narradores de noticias. Tenemos la posibilidad de llegar a un público cada vez más amplio. La parte difícil es que la tecnología también ha cambiado los modelos de negocios. Es mucho más difícil cada día sobrevivir como empresa. Pero si lo logramos, estamos en el núcleo dorado del periodismo.

Jim Roberts:

Periodista Trabajó 26 años en el New York Times hasta llegar a ser el Editor Adjunto. Luego, pasó por la agencia Reuter´s y el sitio web Mashable. Ahora trabaja en un proyecto de rediseño del periódico “The Hill”, el decano de la prensa parlamentaria de Washington. Estuvo la última semana dando curso de capacitación en la redacción de Clarín y abrió el año lectivo con una conferencia en la Maestría de Periodismo de Clarín y la Universidad de San Andrés.

Clarín
30 de Mayo de 2016