“Hay situaciones que implican la suspensión de los espacios más personales tanto en las empresas como en el sector público”


Paula Bianchi, profesora del Posgrado en Gestión Estratégica de los RRHH de la Universidad, reflexionó en el diario Perfil sobre el modelo 'work life-balance' en el Estado. En la pieza, escrita por Jairo Straccia, la académica afirmó que hay mucho de "mito" de que los CEOs pueden separar tanto su vida laboral de la laboral.

La teoría de las 'vacaciones intocables' del Gobierno

Por Jairo Straccia

El presidente Mauricio Macri echó de sport y en Villa La Angostura al ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay. El titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Gustavo Arribas, esperó a terminar su descanso en Brasil para recién entonces, la semana pasada, dar explicaciones luego de que un cambista ligado al escándalo de Lava Jato asegurara que le había hecho varias transferencias a su nombre. La gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, en tanto, viajó a México con sus hijos en momentos en que el distrito era afectado por fuertes inundaciones.

Lo que podría ser un descuido por el costo político que eventualmente pueden pagar dirigentes que se muestren en "plan familiar" durante momentos de crisis, no es otra cosa que la extrapolación al mundo de las más altas esferas públicas de un concepto del mundo del management privado: el de la separación o conciliación de empresa (en este caso Estado) y familia, o como lo dice su expresión en inglés, el 'work life-balance'. En una administración que lidera el hijo de un empresario con experiencia empresaria como el propio Macri, con una gran cantidad de ex CEOs y ex gerentes de grandes compañías del sector privado, puede que esto sea natural para los funcionarios. De hecho, el propio presidente lo dijo hace unos años en un diálogo por radio cuando era jefe de Gobierno, con el conductor Jorge Rial, cuando éste le dijo "No te podés tomar vacaciones, Mauricio", a lo que Macri respondió: "No estoy de acuerdo, yo necesito descansar".

(Des)conexión. Hay distintas visiones al respecto entre los especialistas en recursos humanos. Por un lado, Patricia Debeljuh, Directora del Centro Walmart Conciliación, Familia y Empresa del IAE Business School, asegura: "Me parece sano y saludable que número uno de empresas o del Estado, que están sometidos a una vorágine que no se puede desconectar, logren hacer este corte y que sea respetado". Además, subraya que si lo hacen eso habla bien de ellos. "Un buen líder tiene un equipo por detrás; si un buen líder no puede irse de vacaciones tranquilo sabiendo que su equipo lo cubre, no es un buen líder", indica en términos que podrían ser incluso palabras del propio Macri, que hace del "trabajo en equipo" una bandera hasta para justificar las cesantías en el gabinete.

¿Pero esto siempre es así pase lo que pase? ¿Qué pasa ante las crisis en las empresas, o en el Estado, frente a un hecho inesperado, como una inundación o una denuncia de corrupción que copa los medios? Paula Bianchi, profesora del Posgrado en Gestión Estratégica de los RRHH de la Universidad de San Andrés, dice que hay mucho de "mito" de que los CEOs pueden separar tanto su vida laboral de la laboral. "Hay situaciones que implican la suspensión de los espacios más personales tanto en las empresas como en el sector público", señala. "A nivel privado, siempre que llega un momento de crisis, la situación personal se ve afectada, porque se requiere que la persona esté donde esté se haga presente, y eso mismo se requiere para el Estado", advierte, aunque aclara que no quiere ser crítica de lo que hace el presidente de la Nación, que dejó una postal para los casos de estudio: en jean y con ropa informal, caminó por el pasto con un trajeado Prat-Gay que tuvo que ir a su lugar de veraneo para despedirse de su cargo.

En la planta. Por debajo de los cargos de mayor exposición pública, la planta burocrática del Estado está lejos de incorporar, por ahora, políticas de mayor equilibrio entre la vida personal y la familiar. "Sin duda es posible trasladar estas prácticas a la función pública" dice María José Sucarrat, directora académica del Programa de Responsabilidad Social, Inclusión y Sostenibilidad de la Universidad Di Tella. Sin embargo, matiza: "Muchas de las actividades de la función pública implican interacción en las instalaciones, por lo cual es difícil que se puedan aplicar "flextime" o "home office" en el Estado; y además, estas nuevas políticas implican que la organización deposita confianza en que el empleado cumplirá con los objetivos".

Perfil
30 de Enero de 2017