Federico Merke: Un fantasma recorre el planeta; el antielitismo


Si esta columna fuera un manifiesto, comenzaría diciendo que un fantasma recorre el mundo; el fantasma del sentimiento antiélite. No es de izquierda, ni de derecha. Pero es más nacionalista que liberal. Y más populista que republicano. Como sentimiento político no expresa nada nuevo ni muy sofisticado. Pero su narrativa sin vueltas intenta mostrar que la política es una gran puerta giratoria por donde entran y salen los sospechosos de siempre, ese pequeño grupo, rico y organizado, que disfraza su codicia individual con relatos colectivos. Las revelaciones de los Panamá Papers contribuyen a este sentimiento global. Son a las finanzas lo que Wikileaks fue a la diplomacia.

Fue un sentimiento antiélite el que le permitió a Erdogan ganar las elecciones en Turquía en 2014. Un sentimiento similar que utilizan Nigel Farage y Marine Le Pen, conspicuos representantes de la derecha británica y francesa respectivamente, para despotricar contra un posible acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Europea que favorezca más que nada a las grandes corporaciones. El mismo sentimiento que utiliza Donald Trump para denunciar a Clinton como integrante de una élite de la cual muchos demócratas y republicanos están cansados. Y que usa Alternativa para Alemania, un partido conservador y de derecha alemán que busca captar a un electorado insatisfecho con las élites tradicionales.

Pero no hace falta ser próspero para despreciar a las élites. Brasil atraviesa un momento político de enorme desencanto con sus dirigentes. No hay referente político que no esté dañado en su imagen. Al otro lado del mundo, China no escapa a este sentimiento. Lo sabe muy bien Xi Jinping, presidente de China, que está liderando una cruzada anticorrupción para aplacar el ánimo de una sociedad que mira con estupor la mayor proporción de ricos del planeta en su país. Sí, claro, China es comunista. Pero un comunismo de mercado que ha sido muy amable con las élites del partido.

¿Por qué este sentimiento? No hay una respuesta que sea para todos. En el norte se observa un cansancio hacia lo políticamente correcto. Trump es el que más lo sabe. En el sur predomina el fastidio hacia la corrupción, de izquierda y derecha. Un libro reciente de Gabriel Zucman, The Hidden Wealth of Nations, estima que el 8 por ciento de las finanzas globales está escondido en paraísos fiscales. Y aquí y allá el malestar económico pone en duda las recetas de los viejos partidos.

Estén listos para más outsiders y menos partidos. Estén listos para más polarización. Por doquier.

La Nación
30 de Mayo de 2016