Federico Merke: La menos pública de las políticas públicas


Federico Merke
La menos pública de las políticas públicas

No causa ninguna sorpresa constatar que la política exterior de la Argentina no está en la agenda de las campañas electorales. La oferta y demanda de ideas en este rubro es pobre por donde se mire. Y todos apuestan a lo mismo: esperar que el próximo presidente defina la política exterior.

Con mi colega Juan Tokatlian, de la Universidad Torcuato Di Tella, hemos observado recientemente que nos cuesta mucho pensar la política exterior como una política pública. Los motivos son varios: sus acciones son externas; los resultados, inciertos; los tiempos, largos y la rendición de cuentas, casi inexistente. Agreguemos que el Congreso argentino no ha demostrado mucho interés en la política exterior y lo que tenemos es una élite política, oficialista y opositora, con escasos intereses en la proyección internacional del país. El resultado es que nos cuesta mucho encontrar un equilibro en el que la acción externa de la Argentina sea un instrumento para el desarrollo nacional.

Aceptando estas limitaciones, es tiempo de que las argentinas y los argentinos tengan una política exterior más democrática. Y los signos son positivos. Por un lado, la presencia internacional de la Argentina se ha vuelto un asunto de mayor interés no sólo para la diplomacia, la defensa o la economía, sino también para la educación, la salud, la ciencia y la tecnología. Por otro lado, en los últimos años, las organizaciones de base, los sindicatos y los centros de pensamiento han venido tomando más seriamente la inserción internacional en temas como la democracia, los derechos humanos, el medio ambiente o la integración regional.

Dicho esto, los desafíos, sin embargo, persisten. Una política pública se formula, se ejecuta y se evalúa. Pensar la política exterior como política pública implica ampliar el espacio de discusión para definir la orientación internacional del país. Implica examinar el interés nacional no como algo que debe ser defendido sino como algo que debe ser definido en primer lugar. Supone contar con instrumentos sofisticados para ponerla en marcha (hoy la Cancillería representa el 0,5% del gasto de todos los ministerios). Y demanda ser evaluada, como cualquier política pública. Luego de un período, el gobierno y la sociedad deberían preguntarse: ¿qué impacto tuvo nuestra política exterior? ¿Incrementó las posibilidades de desarrollo? ¿Aumentó nuestro comercio, nuestra reputación o nuestra red de socios? ¿Evitó algún daño? La política exterior es hoy la menos pública de las políticas públicas. Los cambios en la sociedad internacional, en el Estado argentino y en su sociedad civil hacen cada vez más costoso que esto siga siendo así.

La Nación
Federico Merke
24 de Agosto de 2015
Relaciones Internacionales