Inclusión y discriminación en la educación argentina
¿Aprendiendo a vivir juntos?
Jason Beech
Director de la Licenciatura en Ciencias de la Educación de la Universidad de San Andrés
El tema que proponemos en este concurso es muy amplio, por lo que puede ser abordado desde distintas perspectivas. El objetivo de este texto es el de plantear algunas de ellas para que sirva como orientación e inspiración a quienes deseen participar del concurso. Empezaré por definir qué es lo que entendemos por el concepto de ‘educación’ y en qué sentidos la educación se relaciona con la convivencia entre las personas y los procesos de discriminación y/o inclusión social. Finalmente, sugeriré algunos de los enfoques o problemas a través de los cuales puede pensarse el tema del concurso.
Lo primero que tenemos que dejar asentado cuando hablamos de educación es que educación no es sinónimo de escuela, sino que se trata de un concepto mucho más amplio que significa el proceso a través del cual los seres humanos conservamos (y modificamos) la cultura transmitiéndola de generación en generación. Sin educación, cada individuo, cada familia o cada grupo social, tendría que reconstruir por sí sólo el patrimonio de la humanidad: volver a descubrir el fuego, inventar signos para la escritura o encontrar las técnicas adecuadas para curar enfermedades. Esto es materialmente inconcebible en lo que dura una sola vida, por lo que se hace difícil pensar en la supervivencia de una sociedad sin educación.
Es decir que la educación es el proceso mediante el cual quienes ya están en el mundo le transmiten a los recién llegados la cultura, y con ella los conocimientos y los valores que les permitirán orientarse en este mundo.
Por lo tanto, la conservación de nuestra cultura se pone en juego en cada generación a través de la educación. Desde este punto de vista, la educación puede ser vista como una actividad esencialmente conservadora. Lo único que queda cuando nos vamos de este mundo es lo que dejamos en los demás, pero es importante que entendamos que la conservación de la cultura es el resultado de un enorme esfuerzo. El hecho de que aún hoy sigamos utilizando los textos de Platón o de Freud para entender nuestro mundo no radica solo en la genialidad de las ideas de estos pensadores, si no también en un gran esfuerzo por conservar sus ideas, transmitiéndolas de generación en generación.
Pero... la educación no es sólo “conservar”. Justamente, lo que convierte a la educación en un proceso fascinante es que se trata también de una práctica social a través de la cual es posible ir modificando la cultura y los valores. Cada generación tiene la posibilidad de introducir nuevos elementos en la cultura y de desechar o modificar aquellos que considere poco valiosos.
Otro aspecto fundamental a tener en cuenta cuando hablamos de educación, e íntimamente ligado con lo anterior, es que para transmitir los conocimientos y valores no existe una única manera ni un único ámbito. En la historia de la humanidad, cada pueblo ha organizado su educación de múltiples maneras. Las culturas originarias conciben la educación como una actividad ligada casi exclusivamente a la familia. Así los conocimientos valiosos relativos a la subsistencia se transmitían de padres a hijos y los conocimientos religiosos en el seno de la comunidad. En la edad media, las personas eran educadas en los ámbitos de trabajo: no es casualidad que la categoría más alta del artesanado era la de los “maestros”, y el oficio se transmitía desde los artesanos de mayor experiencia hacia los jóvenes. La modernidad, para educar a las personas ha construido una institución específica separada de la familia y del ámbito laboral: la escuela. Esta es una de las formas de educar, sin duda y hoy en día la más difundida e importante, pero no ha sido ni es la única. La familia es educadora, las organizaciones son educadoras: cada vez que estamos frente a un proceso de transmisión de cultura, consciente, estamos frente a un acto educativo. De allí que concebimos a la educación en un sentido amplio, y no sólo ligado al sistema escolar formal.
En esta oportunidad invitamos a reflexionar sobre la relación entre educación y vivir juntos, entre educación y la construcción de una comunidad en sentido amplio. Y con ello, sobre la relación entre la educación y los procesos de inclusión y discriminación ¿Qué quiere decir esto?
Como decíamos anteriormente, la educación selecciona los elementos de la cultura a transmitir: conocimientos, ideas y valores. En este proceso se forma una determinada idea de comunidad, de quiénes somos –y queremos ser- y quiénes no somos –y no queremos ser-. Hay allí, un proceso de selección: elegimos también dejar fuera algo, y en este dejar fuera o incluir existen múltiples consecuencias.
Por ejemplo, en el siglo XIX, cuando se forma nuestro sistema educativo de la mano de la generación del 80, se pretendía formar una ciudadanía moderna: la cultura que se seleccionó para conformarla no tuvo en cuenta a las culturas aborígenes, ni a las culturas inmigrantes, ni a las religiones. Se seleccionó un tipo de cultura y valores y dejó fuera otros. Se trataba de un sistema educativo que no admitía las diferencias: todos eran bienvenidos, pero a condición de dejar en la puerta de la escuela sus particularismos sociales. Así, los inmigrantes tenían que abandonar su idioma y los sentimientos de amor a su patria, para integrarse a una nueva lengua y nuevos símbolos patrios. La idea de comunidad era una sola: todos debían ser argentinos. El único camino para vivir juntos era subsumirse en una única identidad... y había que aprenderlo. Queda claro entonces, qué cosas excluía nuestra escuela en sus orígenes.
Pero también es cierto que esa escuela incluyó, bajo esas condiciones, a muchas personas que no hubieran accedido a la educación. Vemos que incluir y discriminar son procesos contradictorios y problemáticos... y que nos demandan una toma de posición frente a ellos.
En la actualidad, hay un consenso en el respeto por la diversidad y la necesidad de construir sistemas sociales y educativos lo más inclusivos posibles. Sin embargo, estamos lejos todavía de lograrlo en la práctica. Ya no se sostiene o no se debería sostener un punto de vista único, una identidad única. La democracia lleva implícita la aceptación de las diferencias y el pluralismo, pero ¿cómo se logra? ¿cuánto nos falta avanzar para que esto sea posible?. También podríamos ir más lejos y preguntarnos más cosas: ¿dejar afuera es discriminar? ¿qué es legítimo y qué no es legítimo dejar afuera?. A veces, excluir es condición para incluir: dejar afuera o “discriminar” ideas autoritarias es condición misma para que existan las diferencias y el pluralismo.
En síntesis, la educación está totalmente ligada a la construcción misma de la comunidad: por una lado, porque promueve ideas, prácticas y valores que hacen posible la construcción de una comunidad y por el otro, porque es un derecho sin el cual se hace muy difícil formar parte de esa comunidad. Queremos que quienes participen del concurso reflexionen sobre la educación, en cualquiera de sus manifestaciones, y los procesos de inclusión y discriminación (de personas, conocimientos y valores) que conlleva. Es así como podemos pensar en múltiples temas. Algunos posibles ejemplos, que no agotan la problemática pueden ser:
Inclusión o discriminación en la escuela: ¿qué enseñan las escuelas hoy? ¿Qué no enseñan? ¿Qué identidades aceptan? ¿Cuáles sufren discriminación? ¿Cuánto y como ha cambiado los procesos de inclusión en las escuelas?¿Cómo se integran los niños de otras nacionalidades? ¿Incluye la escuela propuestas para niños con capacidades diferentes?¿Qué imagen de Nación transmiten las escuelas? ¿A quienes incluyen y a quienes excluyen? ¿Cómo se incluyen y/o discriminan a las otras nacionalidades? ¿en qué medida estos procesos cambiaron a lo largo del siglo?
Y así como hablamos de escuela, podemos hablar de educación en las familias: ¿qué enseñan los padres a sus hijos? ¿Qué conocimientos incluyen? ¿Cuáles excluyen? ¿En qué medida las familias incluyen nuevas maneras para comprender el mundo de los jóvenes? ¿ Cómo incluye nuevos valores?.
Existen también otros procesos de inclusión/exclusión que se relacionan con fenómenos sociales más amplios. Podemos preguntarnos si los procesos educativos reproducen patrones de inclusión o discriminación más amplios o si los modifican. Por ejemplo, si sabemos que muchos de los niños y jóvenes que se encuentran en sectores de pobreza fracasan en el sistema educativo... hablamos de exclusión en alguna medida. Si pensamos en que gracias a programas educativos los adultos analfabetos se integran a la cultura letrada hablamos de un proceso de inclusión.
La educación y su relación con los problemas de género también conlleva procesos de inclusión y de discriminación. Sería interesante pensar ¿cómo transmite la educación la identidad sexual? ¿En qué medida mujeres o varones son excluidos o incluidos en los conocimientos y valores más amplios? ¿Cómo se tratan las diferencias de género en las escuelas? ¿Cómo transmiten los materiales educativos la idea de género? ¿Qué procesos de discriminación o inclusión educativa encontramos en hombres y mujeres?
Otro tema importantísimo, se relaciona con la Educación y los Derechos Humanos. ¿Cómo educamos hoy para los Derechos Humanos? ¿En qué medida le compete a la escuela y/o a otras instituciones? ¿Cómo se relacionan los derechos humanos, la educación y los procesos de inclusión o exclusión?
Creo que ya he dicho suficiente. A través de estos ejemplos, que no agotan las posibilidades de cuestiones a tratar, he intentado ampliar la mirada de quienes quieran participar del concurso para que entiendan que cuando planteamos el tema del mismo no les estamos pidiendo que escriban un ensayo sobre la escuela (aunque por supuesto pueden hacerlo) sino uno sobre educación en términos amplios, entendiendo que todas estas problemáticas tienen que ver sobre cómo pensar el “vivir juntos”, la inclusión o la discriminación a partir de la educación. Ahora les toca el turno de escribir a ustedes los jóvenes, a quienes y en quienes tenemos puestas las esperanzas de lograr una sociedad más justa e inclusiva.
Les recordamos que en esta página web encontrarán textos, películas y sitios que les ayudarán a pensar sobre estos y otros temas (los mismos no son los únicos recursos que pueden utilizar) y una Guía de ayuda para elaborar el ensayo.
¡Esperamos con mucho entusiasmo encontrarnos con sus ideas!