Abogacía - Universidad de San Andrés

Carta de Martín Böhmer, Director de la Orientación.


Martín Böhmer
- Director -

El derecho, en tanto práctica argumentativa, exige a quienes intenten ejercerlo con éxito algunas capacidades y destrezas básicas. En primer lugar, el derecho demanda una gran capacidad crítica. El examen de argumentos propios y ajenos, de estrategias de defensa plausibles y eficaces o de las consecuencias de decisiones judiciales que afectan a gran número de personas requiere un distanciamiento crítico que no cualquier persona puede asumir.

En segundo lugar, la práctica del derecho exige desarrollar la empatía, la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Esta rara destreza permite a los abogados entender los intereses y deseos de sus clientes, los de la parte contraria y los de los magistrados. Sin esta visión múltiple de las diversas perspectivas que se entrecruzan en los problemas jurídicos, los abogados no podrían prestar un servicio eficaz.

Finalmente, una capacidad básica de todo abogado es la imaginación creativa. Imaginación para anticipar argumentos, para adelantarse a lo que va a suceder, para imaginar lo que sucedió o pudo haber sucedido.

La capacidad crítica, la empatía y la imaginación creativa no son destrezas particulares de los abogados. Son también destrezas que se deben exigir a todo ciudadano de una democracia constitucional, participativa y deliberativa como la que los argentinos aspiramos construir. Sin embargo, estas destrezas se deben encontrar en forma particularmente sofisticada en quienes ejercen el derecho. Nuestro país así lo ha entendido, y a lo largo de su historia, en los momentos fundacionales, en sus etapas más críticas, o en las épocas de normalidad democrática, confió su destino a los egresados de las facultades de derecho. La respuesta a esta confianza ha sido disímil y nuestra historia es vivo testimonio de los éxitos y los fracasos de las facultades de derecho en la formación de nuestros líderes.

Por estos motivos, el aprendizaje del derecho en estos términos se convierte en una empresa fascinante para quienes amen la discusión abierta, las buenas lecturas, la posibilidad de persuadir a otros con buenos argumentos, la construcción de políticas públicas que tiendan a mejorar la vida de los demás o la oportunidad de resolver problemas fundamentales de la vida de sus semejantes.

Esta diversidad de destrezas es la razón por la cual los egresados de derecho asumen múltiples profesiones en las sociedades modernas. A los abogados se los encuentra en empresas multinacionales y en consultorios jurídicos gratuitos, en los tribunales impartiendo justicia y en los centros de mediación comunitaria, en las Naciones Unidas y en los consejos vecinales, en los estudios jurídicos, en las oficinas públicas, en las aulas. Son empresarios, académicos, jueces, litigantes, consultores, asesores, políticos, diplomáticos, legisladores o presidentes.

En la medida en que en una sociedad democrática la palabra y no la fuerza debe ser el fundamento de la distribución de los derechos y de las riquezas de una sociedad, y que los mejores argumentos y no la mera autoridad deben ser las razones que rijan su destino, quienes egresen de las mejores facultades de derecho tienen que asumir una importante tarea. Nuestros egresados deben asumir la representación de aquellos que carecen de las destrezas de imaginar los mejores argumentos y articularlos eficazmente. De no cumplir esta tarea a conciencia, sus representados verán mancillados sus derechos y la democracia constitucional traicionará sus promesas.

En San Andrés entendemos la trascendencia de nuestra tarea y la asumimos a conciencia. Esta carta es, entonces, una invitación a formar parte de una comunidad académica consciente de la magnitud de su empresa. Los esperamos.